Principios científicos de normalización

La normalización, como cualquier disciplina científica y tecnológica, cuenta con sus principios, los cuales tienen como característica principal darle orientación y flexibilidad al proceso normativo para que éste pueda adaptarse a las necesidades del momento y no constituir una traba en el futuro. La experiencia ha permitido establecer tres principios, en los cuales coinciden agentes de diferentes lugares y épocas:

Interés general

Este sector lo componen los representantes de instituciones científicas y técnicas, de universidades y de todas aquellas entidades que están fuera de los intereses de compra venta, pero que tienen alguna relación con el objeto por normalizar.

El resultado de una normalización hecha sólo por este sector será una norma teórica, que por lo general rebasa las posibilidades económicas, lo que está en contra del principio de equilibrio. Las normas deben tener bases científicas, pero deben ser eminentemente prácticas.

Compradores o usuarios

La normalización llevada a cabo únicamente por este grupo reproduce, con mayor gravedad, los inconvenientes del primero. Los consumidores, que desconocen las posibilidades industriales, estarán tentados a exigir una calidad difícil de alcanzar, y pueden provocar, sin proponérselo, un encarecimiento innecesario de los productos al tratar de imponer exigencias difíciles de cumplir.

Fabricantes

Podemos decir que éste es el grupo más conocedor del producto y, por lo tanto, la opinión más autorizada; sin embargo, se presenta el hecho de que en la normalización en la cual sólo intervienen los fabricantes, éstos asuman la doble tarea de elaborar el producto y juzgarlo.

Se corre el peligro de que el fabricante se pueda ver tentado a establecer niveles más bajos de los alcanzables, lo que provocaría perjuicios para el usuario, quien no podría ser el acicate que obligue al fabricante a superarse permanentemente.

Este punto es la normalización de empresa corresponde al estudio de mercado, lo que en empresas bien organizadas constituye una prá ctica común cuando se va a fabricar un nuevo producto.

No olvidemos que el producto está destinado al usuario y que no puede negársele a éste el derecho a exponer su opinión, la cual por lo general beneficiará al fabricante. De esto se deduce que la normalización es un trabajo de equipo, en donde deben estar representados todos los interesados: productores, compradores y sector de interés general.

En algunos países es muy común la adopción de normas, o más bien la copia de normas; el desconocimiento o desprecio de los principios generales es la causa de la inefectividad de una norma, de las violaciones y, por qué no decirlo, de la falta de confianza en estos documentos.

En consecuencia, tanto la elaboración como la adopción de una norma deben ser producto del análisis y la crítica basados en la aplicación de estos tres principios: Homogeneidad, equilibrio, cooperación.

Fuente: Apuntes de Metrología de la UNIDEG

Publicado en: Metrología


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