Técnicas de pintura

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En la actualidad se conocen varias técnicas de pintura para realizar Iconos, toda técnica es Bizantina u oriental porque de esa forma se la diferencia de la pintura romana u occidental. La confusión surge porque en la actualidad se nombra como técnica Bizantina a la técnica que se realiza en Grecia, Palestina, Antioquia, etc.

Y se denomina rusa a la técnica que surge en Rusia a partir del siglo 14. Por esta razón es necesario comprender que todas las técnicas son en principio Bizantinas, y dentro de ella se encuentran variaciones que están dadas por el país, el taller o el monasterio donde se realizan; por lo tanto las técnicas difieren en la manera de resolver los colores y la forma de pintar.

Es importante hacer notar, que dentro de cada tipo de técnica se observan diferencias muy marcadas que son dadas por el taller o monasterio a la que pertenecen. Para pintar los vestidos o mantos en cualquier técnica se debe realizar una base y luego tres luces y los revividores.

Muchas veces en las láminas o figuras de los libros que se usan como modelos se ven una o dos luces, pero se debe conocer que aunque no se vean deben realizarse las tres luces. Los vestidos siguen la línea de toda la pintura Iconográfica. La iluminación antirrealista se hace aquí muy visible; por medio de una coloración bien lograda y una iluminación profunda se logra la desmaterialización necesaria para alcanzar el esplendor del «Mundo Espiritual» que simboliza.

En los Iconos se observa una gran variedad y riqueza de colores. Estos pueden ser de tonos ‐ bajos y profundos o brillantes y luminosos pero siempre iluminados para que sean livianos y armoniosos. Para obtener este efecto se toma el color base y se profundiza con el negro o se baja su tono con tierra sombra tostada buscando el mejor tono oscuro.

Para lograr ciertos tonos que se encuentran en Iconos antiguos, es necesario realizar una mezcla de colores y luego buscar el tono más oscuro para dar la base. Sobre esta base se realizan las luces. Lo más importante es la elección de los colores, que deben ser muy armoniosos, siguiendo la línea de irrealidad que se quiere lograr en el icono, acompañando a los personajes.

La elección de estos colores queda en manos del iconógrafo que marca con esto su propio estilo. Para pintar los vestidos o mantos en cualquier técnica se debe realizar una base y luego tres luces y los revividores.

Los colores en rostros, manos y pies

El color de las “encarnaduras” en los Iconos, difiere según las épocas. Pueden ser en tono marrón acercándose al verde oliva, o hacia los tonos más cálidos, oscuros o claros. El tono de la carne y la manera de realizar las luces es uno de los elementos que marcan el estilo de los talleres, monasterios o lugares donde se realicen los Iconos.

Se pueden realizar distintas mezclas o con colores puros. Pero según los maestros es bueno practicar con varias y ver el resultado. Su elección depende del personaje que se quiere realizar.