La sabiduría del cambio personal

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Fiel a su palabra, Julián se presentó en mi casa al día siguiente. Inmediatamente comenzó a revelarme más sobre su transformación personal. Me habló de las técnicas para llevar una vida más plena y gratificante, y de los métodos para liberar el manantial de la juventud que todos llevamos dentro. Aunque sonaba convincente, yo no dejaba de lado mi escepticismo.

- Vamos, Julián; no me tomes el pelo.
- ¿Cómo argumentas un caso cuando estás ante el tribunal?
- Aportando pruebas persuasivas.

Bien. Mira mi cara, sin una sola arruga. Mira mi físico, ¿notas la abundancia de energía que hay en mí? Mira mi tranquilidad. Seguro que notas que he cambiado.

Y no le faltaba razón.

- No habrás ido a un cirujano plástico, ¿verdad?
- No. Ellos sólo piensan en la persona exterior. Yo necesitaba curarme por dentro.
- De acuerdo, entiendo lo que dices. Es posible que todos estos años me hayan convertido en un escéptico.

Entonces me propuso que comenzáramos mi iniciación a la sabiduría. Pero antes me hizo prometerle, que, tras comprobar el poder de las estrategias y tácticas de los Sabios de Sivana, tendría que transmitir esos conocimientos a otros para que pudieran beneficiarse de ellos. Accedí sin reservas y mi iniciación comenzó.

El Método de Sivana consistía en siete virtudes o principios básicos contenidos en una fábula mística. Dicha fábula era la esencia de todo. Entonces me pidió que cerrara los ojos e imaginara lo siguiente:

“Estás sentado en mitad de un espléndido y exuberante jardín. El entorno es extraordinariamente tranquilo. Piensa que tienes todo el tiempo del mundo para saborear este oasis. Al mirar alrededor, notas que en el medio del jardín hay un faro rojo de seis pisos de alto.

De pronto, la puerta del faro se abre y aparece un luchador de sumo japonés, vestido con un cable de alambre rosa, que avanza indiferente hacia el centro del jardín. Pero, de pronto, se encuentra un reloj que alguien dejó olvidado muchos años atrás. Resbala y cae al suelo. Tras quedar inconsciente, despierta. Se incorpora y mira hacia la izquierda.

A través de las matas que bordean el jardín observa un largo y serpenteante camino cubierto por millones de diamantes. El luchador se siente impulsado a tomar dicha senda y así lo hace. Ese camino le lleva hasta la alegría perdurable y la felicidad eterna”.

- Al principio puede que te parezca frívolo o hasta infantil.

Pero cada elemento de la fábula encarna un principio imperecedero y contiene un profundo significado- finalizó Julián.