Café y enfermedades
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Contenido: Introducción. La relación entre el café y las enfermedades. Componentes del café. Cafeína y el café.
Objetivo: Al finalizar la competencia describirá la relación del café con diversas enfermedades, sin error.
Introducción

Hace solo unos años, los médicos sugerían precaución con el consumo de café por sus posibles riesgos sobre el corazón, las úlceras o la sobreexcitación. Si bien es cierto que, en exceso, puede causar problemas, la preocupación por el consumo de dos, tres o incluso más cafés al día se desvanece a medida que se conocen más estudios sobre esta bebida.
Los estudios actuales parecen ser favorables al café por sus ingredientes potencialmente saludables, pero también aclaran que quienes no toman esta bebida pueden obtener estos y otros beneficios de múltiples fuentes.
La relación entre el café y las enfermedades

Las siguientes enfermedades se conocen que guardan una relación con el consumo de café:
- Enfermedad de Alzheimer: estudios preliminares sugieren cierto grado de protección a través de la actividad contra la placa betamiloide, la cual tiene un rol en el desarrollo de esta enfermedad.
- Cáncer: algunos estudios muestran un menor riesgo para ciertos tipos de cáncer (endometrio, próstata, mama no hormonal), pero no para otros (esófago). Las sustancias que se identifican con esta potencial actividad anticancerígena son antioxidantes y antiinflamatorias.
- Diabetes: a pesar de que tiene efectos temporales sobre la insulina y la glucemia promotores de la diabetes, el consumo regular de café se asocia a un menor riesgo de la enfermedad.
- Infarto de miocardio: aunque beber café incrementa factores como la homocisteína, asociada a un mayor riesgo de enfermedad coronaria, un consumo moderado de una a tres tazas al día se relaciona con una pequeña disminución del riesgo.
- Enfermedad hepática: beber café se asocia con niveles más bajos de los marcadores de daño e inflamación del hígado. Asimismo, el café podría mejorar la respuesta a algunos tratamientos para la hepatitis C y trabajos preliminares sugieren un efecto protector para el cáncer de hígado.
- Parkinson: las personas que beben café tienen menos riesgo de padecer la enfermedad, aunque este efecto es menor en mujeres.
- Enfermedad cerebrovascular: un consumo moderado se asocia con un menor riesgo, aunque hay una mayor probabilidad de padecer esta dolencia inmediatamente después de su consumo, en especial, entre consumidores poco habituales.
Componentes del café
La cafeína es el ingrediente mejor estudiado del café y sus efectos sobre el cerebro los más conocidos y aceptados. Sin embargo, el café tiene un millar de sustancias diferentes, que podrían ser responsables de otros efectos en otras partes del organismo.

El consumo de café es muy popular entre ejecutivos
Es probable que el efecto global del café sobre el organismo dependa de cómo se anulan y compensan entre sí esas sustancias y sus efectos. Además de la cafeína, estos son algunos de sus principales componentes:
- Cafestol y kahweol: estas sustancias presentes en el café parecen aumentar el colesterol sanguíneo, en concreto, la fracción LDL (“malo”). No obstante, solo están presentes, y por lo tanto solo tienen estos efectos sobre el organismo, en los cafés que no han sido filtrados. Como en otros componentes del café, el cafestol y kahweol tienen un doble efecto, ya que investigaciones preliminares apuntan a ciertos efectos anticancerígenos y protectores de la salud hepática.
- Ácido clorogénico y otros antioxidantes: el ácido clorogénico es la sustancia antioxidante del café y también es el elemento más asociado a sus posibles efectos protectores frente a la enfermedad coronaria y la diabetes, a través de un papel inhibidor de la absorción de glucosa y mediante el equilibrio de los niveles de insulina.
- Vitaminas y minerales: el café no es una gran fuente de estos nutrientes, pero aporta cantidades de magnesio, potasio, vitamina B3 y colina.
Cafeína y el café
La cafeína, la sustancia psicoactiva más consumida en el mundo, se descubrió en 1819 por un químico alemán que la identificó como un compuesto químico presente en el café, por lo que la llamó koffein. De conocidos efectos estimulantes, la cafeína se absorbe en el estómago e intestino delgado y, a través de la sangre, llega a todo el cuerpo, incluido el cerebro.
Después de 30-45 minutos de haberla consumido, se halla en una concentración máxima en la sangre y, a medida que el hígado la metaboliza, disminuye, hasta 8-10 horas después, cuando solo permanecen pequeñas cantidades. Además de sus efectos excitantes, se reconoce su capacidad para mejorar el rendimiento deportivo.
A corto plazo, también puede tener efectos negativos, como subida de la presión sanguínea, aumento de los niveles de homocisteína, insulina y puede que también colesterol. Sin embargo, el consumo habitual de cafeína podría mitigar los efectos.
Fuente: consumer.es
