Muy buenas fotos, Vox. Hay varias en interiores y algunas exteriores que tienen unos claro oscuros muy difíciles de lograr, al menos para mí, son demasiado para mis conocimientos fotográficos
Gracias Parisienes, esas imágenes son todas obra de un fotógrafo profesional de un diario asturiano que recorrió toda la región para dejar plasmada la vida cotidiana de los asturianos tanto en el campo como en la ciudad. Me he limitado a elegir unas cuantas que me parecían las más significativas entre varios miles de ellas. Por otra parte, creo que el paisaje, el paisanaje y la luminosidad que tiene esta región se prestan muy bien a este tipo de fotos, que además de su calidad resultan entrañables.
Ultima edición por vox populi el Mar Jul 01, 2008 4:09 pm; editado 1 vez
Gracias Vox, es un pueblo precioso, y pensar que yo la escuchaba a la abuela hablar de él con tanta ternura, que siempre pensé lo magnificaba, por la añoranza, pero no.Es como lo describía, todo verde , sus montañas y la Santina.besos
Pablo Moro, un pibe macanudo El cantante ovetense, recién llegado de Buenos Aires, narra una experiencia que concluirá el próximo octubre, cuando compartirá escenario con el gran Calamaro
Viernes 04 de julio de 2008
Cristina RAMOS
Quién le iba a decir hace doce años, cuando empezaba en el mundo de la música, que iba a cantar sus composiciones en Buenos Aires. Gracias a un acuerdo entre discográficas, se produce desde el año pasado un ir y venir de artistas. Grupos argentinos que vienen a España a promocionarse, y viceversa. En ese combo anda metido Pablo Moro.
El pasado 13 de junio comenzó su aventura de diez días. Las tres últimas horas de las doce de vuelo se le hicieron eternas, aunque lo llevó como mejor pudo y por fin llegó a Buenos Aires. En el aeropuerto le esperaba un componente del grupo argentino «La Mancha de Rolando», un único beso en la mejilla como saludo y... a disfrutar de cuatro días de vacaciones por Buenos Aires hasta el primer concierto.
De la capital le gustó todo, afirma que «es una ciudad para recorrer entera y disfrutar de su ambiente». Le llamó la atención el respeto que tiene el pueblo porteño por la música y los libros: siguen existiendo, lo que echa de menos en España, las antiguas librerías y las pequeñas tiendas de discos. Al igual que le impresionó que las emisoras de radio más escuchadas sean las de música.
Encontró la Gran Vía madrileña en la calle principal, Corrientes, y la semejanza con Asturias en la hospitalidad de la gente, el buen gusto gastronómico y el buen café con charla.
Disfrutó de la «religión» argentina: el fútbol. Pudo acudir al «Estadio Monumental» de River Plate, a presenciar el Argentina-Ecuador. Se quedó fascinado con el fanatismo y el sentimiento nacional que les une cuando juega la albiceleste: el país se paraliza. Fue en la puerta del estadio donde, casualmente, se encontró y saludó al cantautor español Ismael Serrano.
Los días de vacaciones pasaron rápido y tocaba trabajar. La primera aparición de Pablo Moro fue en la radio, en un programa nocturno llamado «Soy Rock». Pero su primer concierto acústico fue en la sala Makena, en el barrio de Palermo, con gran respuesta por parte del público. Al día siguiente, dedicó la mañana a atender a los medios de comunicación y por la noche actuó en el Roxy Bar.
Los dos días que quedaban no iban a ser menos: celebró desde el escenario el aniversario del «boliche» (discoteca) Peteco's y cerró su cupo de actuaciones, al día siguiente, en la fiesta del programa de radio «Veneno».
Mientras cuenta las experiencias, a Moro le suena el móvil, no reconoce el número, lo coge y... «¡Alejandro!», un amigo argentino. Se pone muy contento, le cambia la voz y le cuenta que está hablando de su país. «En octubre estamos ahí, ya te cogí (risas), digo, ya te tomé la palabra, tengo un asado en el Templo». Alejandro había conocido su música través de internet, y, cuando se enteró de su presencia en Buenos Aires, no dudó en ir a verle.
Todos los recuerdos que trajo son buenos, imita muy bien el acento, se ríe cuando conjuga el verbo «coger» -mirar el Diccionario de la RAE-, tiene ganas de un «bife» (chuletón) y de estar en un «boliche» escuchando música tecno y que, de repente, aparezcan unos chicos melenudos tocando lo que al él le gusta, rock.
En tres meses estará de nuevo al otro lado del charco compartiendo escenario nada menos que con Andrés Calamaro. Otra visita a Argentina tan especial, o más, como la primera.
De Asturias a Guatemala, el vuelo de los Gutiérrez Los dueños de la multinacional Corporación Multi Inversiones y de Pollo Campero son bisnietos de Juan Bautista Gutiérrez, que emigró hace un siglo a América
Oviedo, J. CASADO
Domingo 06 de julio de 2008
El avión privado en el que José María Aznar voló al congreso del Partido Popular de Valencia hace escala en Asturias. Su propietario -el «profundo» amigo del ex presidente español- es Dionisio Gutiérrez, copresidente de la Corporación Multi Inversiones (CMI) miembro de la familia más poderosa de Guatemala.
Los Gutiérrez-Bosch, liberales y antisocialistas activos, son nietos de Juan Bautista Gutiérrez Blanco que hace un siglo salió de Sobrescobio (Asturias) y más tarde se llevó al país centroamericano a su novia Felipa Gutiérrez Álvarez, de Villamorey, también en Sobrescobio. El grupo de empresas tiene una marca multinacional Pollo campero, una cadena de restaurantes de comida rápida, que diseñó de principio a fin el empresario y escritor, profesor y periodista Francisco Pérez de Antón, nacido en Soto de Caso (Asturias) hace 67 años.
Hoy son un clan poderoso en la vida económica, política y social de este país de 13 millones de habitantes y una historia reciente cruel, que incluye 36 años de conflicto armado (1969-1996).
Juan Bautista Gutiérrez Blanco dejó Sobrescobio en 1905 con sólo 14 años. Se dedicó al comercio y en 1920 tenía una tienda en San Cristóbal, Totonicapán, en el suroccidente de Guatemala, región maya, agrícola, rica en el cultivo de trigo, maíz, avena, frijol, y famosa por su hilo jaspeado. En 1936 comenzó su actividad industrial, verdadero origen de las actividades de lo que hoy es la Corporación Multi Inversiones, con el Molino Excelsor. Actualmente, Molinos Modernos está en Guatemala, El Salvador, Costa Rica y República Dominicana y además de dedicarse a las harinas de trigo, maíz y otros cereales fabrica pasta y galletas, paquetes y envases. Esa es una de las reglas del grupo: estar en todos los eslabones productivos encadenando valor añadido.
Moler grano en Mesoamérica, la región de la tortilla, era un espléndido negocio. Gutiérrez vio otro frente en 1964 cuando abrió la avícola Granja Villalobos que desarrolló el consumo de pollo en el país. Sólo 7 años después vendría el Pollo Campero, insignia de la empresa.
Hoy Pollo Campero está extendido por América unido a la idea del sabor latino (pollo, maíz, arroz, frijoles y jugos tropicales) y por él presumen de trabajar en tres continentes. El Pollo Campero se hizo franquicia a partir de 1994 y para su desarrollo crearon la división financiera. Desde 2006, Pollo Campero está en Europa (en España a través de Telepizza) y Asia (con restaurantes en Yakarta, capital indonesia, y Shanghai, la más grande ciudad de China)
En Estados Unidos, donde han creado una central en Dallas (Texas) para la división norteamericana, se sitúan como restaurantes de la cadena de hipermercados Wal-Mart. Los 36 abiertos son la avanzadilla de un plan que quiere alcanzar los 500 en cinco años.
Con más de 30.000 trabajadores, «colaboradores» para esta empresa que se define como «corporación familiar multinacional» y «un grupo de amigos que trabajamos juntos y compartimos un sueño, una visión y una misión», a CMI se le estimaba a inicios de esta década una facturación anual de 2.200 millones de dólares.
Su diversificación les hizo entrar en la energía en 2004 y con tres pequeñas hidroeléctricas. En la construcción también se han situado al principio y la final de la cadena: su unidad industrial desarrolla prefabricados en cemento y acero y otros materiales y su división de construcción hace vivienda residencial, oficinas y centros comerciales. Pronto alcanzará el millón de metros cuadrados construidos.
Al frente de la CMI están los primos Juan Luis Bosch y Dionisio Gutiérrez como copresidentes. Detrás un hermano de cada uno, Felipe Bosch y Juan José Gutiérrez. Todos ellos ocupando cuanto pueden en los negocios y los medios de comunicación del país, influyendo en la política.
Dionisio es el más mediático. Su programa en televisión «Libre encuentro» es el más influyente de los dedicados a la opinión y los debates. Desde él da lecciones de liberalismo y critica los «populismos e indigenismos» americanos de Chávez en Venezuela, Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador. Contra sus declaraciones, su nombre siempre suena en las quinielas electorales.
El arte rupestre de Asturias, Patrimonio de la Humanidad La UNESCO proclama oficialmente en Quebec el valor de catorce cuevas del norte de España con pinturas del Paleolítico; entre ellas, cinco enclavadas en Asturias.
8 de junio de 2008
Oviedo / Québec, P. R.
Catorce cuevas del arte rupestre paleolítico del norte de España, entre ellas cinco asturianas, son desde ayer Patrimonio de la Humanidad. El Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO, reunido en Québec (Canadá), aprobó la candidatura, veintitrés años después de que reconociera a Altamira como obra de arte universal de todos los tiempos». Las nuevas grutas se unen a esa cueva cántabra, ampliando su valor como «testimonio excepcional pero no único» de uno de los territorios clásicos del arte rupestre paleolítico del oeste de Europa. España tiene otros dos enclaves arqueológicos con esta distinción: las pinturas prehistóricas del Arco Mediterráneo y Atapuerca.
La candidatura está integrada por las cuevas asturianas Tito Bustillo (Ribadesella), La Peña (Candamo), Llonín (Peñamellera Alta), Covaciella (Cabrales) y El Pindal (Rivadedeva). El resto de las grutas son Chufín, Hornos de la Peña, Monte Castillo (en la que se integran también La Pasiega, Las Monedas y las Chimeneas), El Pendo, La Garma y Covalanas, en Cantabria; y Santimamiñe, Ekain y Altxerri, del País Vasco.
Las cinco cuevas asturianas constituyen ejemplos excepcionales de arte rupestre. Todas poseen un rico y variado repertorio iconográfico, con diversidad de técnicas y estilos. Se trata de las primeras manifestaciones artísticas murales de la historia de la humanidad. Tito Bustillo reúne algunas de las pinturas y grabados más bellos del Paleolítico, algo que le permite codearse con cuevas de renombre universal como la ya citada Altamira o la francesa de Lascaux. «Es una cueva que despierta los sentidos, en la que se combina perfectamente el mimo de la naturaleza con las manifestaciones humanas que nos han dejado ese mundo religioso, totémico y espiritual de la prehistoria», declaró desde Québec Adolfo Rodríguez Asensio, director general de Patrimonio Cultural.
Rodríguez Asensio, profesor de Prehistoria de la Universidad de Oviedo, realizó para los medios asturianos una corta descripción de cada una de las grutas asturianas. De La Covaciella subraya su panel y la famosa escena de bisontes «que nos traslada a un período fascinante»; Pindal es «uno de los santuarios más completos e interesantes que dejó el hombre de aquella época»; La Peña, una de las grandes apuestas del actual equipo de la Consejería de Cultura, «ha pasado por momentos malos pero, afortunadamente, gracias a unas políticas adecuadas y unas intervenciones sensatas, se ha podido sanear», y a Llonín lo describe como «un lugar marcado por la espectacularidad».
El arte rupestre paleolítico es una de las manifestaciones culturales más relevantes de la historia de la humanidad. Aparte de sus cualidades propiamente estéticas, la importancia de este fenómeno deriva de su carácter representativo de una etapa crucial en la evolución humana: la aparición del «Homo sapiens». Se trata de un fenómeno a gran escala, tanto en el espacio como en el tiempo, que cubre el vasto territorio que se extiende desde los Urales hasta la península Ibérica y se prolonga a lo largo de unos 20.000 años (desde hace unos 35.000 hasta 11.000 años antes del presente).
Su distribución, sin embargo, no es homogénea, y se configura en distintos grupos bien delimitados espacialmente, cada uno de ellos dotado de ciertas peculiaridades regionales. La región franco-cantábrica es, sin ninguna duda, una de las más ricas en este patrimonio, al reunir aproximadamente el 90 por ciento de los yacimientos conocidos y, dentro de ésta, uno de los territorios clásicos del arte rupestre paleolítico: la región cantábrica.
La candidatura, con la denominación de «Arte rupestre paleolítico de la cornisa cantábrica», comenzó a gestarse en los años noventa. El 8 de octubre de 1997, los gobiernos de Asturias, Cantabria y País Vasco acordaron, en una reunión en Santillana del Mar, redactar un proyecto común a la búsqueda de la declaración de Patrimonio Mundial.
El reconocido prehistoriador y conservador general del patrimonio francés Jean Clottes, realizó el informe técnico-científico tras visitar todas las cuevas integradas en la candidatura. Fue él quien sugirió que a la propuesta inicial -integrada por once grutas-, se añadieran otras tres, una de ellas la asturiana Covaciella. En la valoración de la candidatura, se analizaron algunas cuestiones relacionadas con el cuidado de las grutas, entre ellas la situación del entorno de las mismas. En mayo de 2007, el Consejo de Patrimonio de Asturias acordó iniciar los trámites administrativos para delimitar los entornos de protección de varias cuevas asturianas, entre ellas las cinco que ya son Patrimonio Mundial. Los expedientes informativos están, en estos momentos, según fuentes de Cultura en su fase final.
El «valor universal excepcional» de la candidatura se basó en el hecho de que la cornisa cantábrica constituye uno de los territorios clásicos del arte rupestre paleolítico del oeste de Europa, reuniendo en el sector comprendido entre el río Nalón, al Oeste, y las cuencas de los ríos Pas y Besaya, al Este, la mayor concentración de cuevas con pinturas y grabados del Paleolítico Superior.
Creo que esta forma de asar la carne es típica de los gauchos argentinos. Sin embargo, también se hace aquí en las "fiestas de prau" (fiestas al aire libre en el campo).
Buenoooooo, así es Vox, marche unas costillitas a punto medio, ni muy cocida ni haciendo muuuu, jaaaaaa .
A mi ver es la mejor manera de saborear un asado.
Asar un lechón mediano, aunque prefiero con más de 14k(son más sabrosos) te puede llevar más de seis horas a fuego lento, pero bien vale la pena
Esas fotos son del pasado domingo en la fiesta de Llagüezos, una pradería a unos 1700 metros de altitud en el sur de la región. Se celebra todos los años por estas fechas y creo que este año asaron unos 150 corderos. Pero ocurre de igual forma en otras fiestas y esa manera de asar la carne se ve por toda la región. Un día le pregunté a uno de los que estaban asando la carne por el origen de esa técnica y me comentó que probablemente llegó aquí con algún asturiano que había vivido en Argentina, pero no me pudo confirmar totalmente si se trataba de un aporte argentino o si siempre se había usado también aquí.
He buscado un poco sobre esa técnica que aquí se llama "a la estaca" y encontré esto que confirma que efectivamente proviene de Argentina:
Cita:
...Y recuerdan el origen del corderu a la estaca personas bastante más jóvenes como Tere Viejo, que nos cuenta la versión que llegó a ella. En los años cuarenta Antón Viejo el de Los Pontones trae de Argentina la técnica de asar los corderos a la estaca. Queda la casa hoy reconstruida en hotel, justo al otro lado del río, camino de La Cortina.
Antón fue uno de los emigrantes lenenses que no se marchó a América precisamente por necesidades económicas, pues era de familia bien: tenía y tiene posesiones y haciendas en la parroquia de Telledo. Antón nació en 1879, estuvo 25 años en La Pampa argentina y murió en 1959. Antón había emigrado a América por quedar viudo sólo a los 6 meses de casarse.
Antón Viejo Menéndez era hermano de Pedro y familia de los Menéndez Pidal de Payares (Ramón, Juan, Luis...), de importancia decisiva en varias facetas culturales asturianas, españolas, internacionales... (filología, lengua, historia, arte...). En consecuencia, todos ellos coincidían a veces en el pueblo de Los Pontones por motivos familiares, vacaciones, descanso...
En este contexto, surge la técnica de los corderos asados a la estaca en Los Pontones. Antón la había aprendido bien en Argentina, donde había tenido un rancho de ovejas entre otros animales.
Con motivo de esas celebraciones de vez en cuando agasajaba a los invitados con un corderu a la estaca, que mucho había de chocar entre los vecinos: para los pobres, pues un cordero era un lujo, que no se podía disfrutar porque había que pagar impuestos, rentas... El privilegio de unos pocos...