¡ FELIZ DIA DE LA INDEPENDENCIA ! Una versión diferente..
EL 9 DE JULIO DE 1816 EN SAN MIGUEL DE TUCUMAN SE FIRMO LA INDEPENDENCIA DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Himno Nacional Argentino
Letra: Vicente López y Planes
Música: Blas Parera
Oid Mortales, el grito sagrado:
¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!
¡Oid el ruido de rotas cadenas:
ved del trono a la noble Igualdad!
Ya su trono dignísimo abrieron
las Provincias Unidas del Sud,
y los libres del mundo responden
¡Al gran Pueblo Argentino salud!
Coro
Sean eternos los laureles
que supimos conseguir:
coronados de gloria vivamos
o juremos con gloria morir.
¡ VIVA LA PATRIA !
"La ilustración y fomento de las
letras es la llave maestra que abre las
puertas de la abundancia y hace felices
a los pueblos ....."
General Don José de San Martín
Aprovecho la oportunidad para felicitar a los gauchos por su independencia. También quisiera saber si la fiesta en cuestión es sobre la independencia o la declaración de independencia. ()
Aprovecho la oportunidad para felicitar a los gauchos por su independencia. También quisiera saber si la fiesta en cuestión es sobre la independencia o la declaración de independencia. ()
Pedro Gracias!.A ver si interpreto tu pregunta, te referís a la independencia propiamentre dicha? Sí es el 9 d eJulio d e 1816,
Si te referís a la proclama d e intención independentista, eso sucedio el 25 de Mayo d e 1810, cuando el pueblo recién comienza a plantearse la separación ,cosa que venía madurando después d e la invasión napoleónica en la península y finaliza en la declaración d e la independencia 1816, mientras tanto fueron años turbulentos....como siempre en nuestra historia.
Esa sentencia esconde una falacia: en un régimen de sana competencia, con oportunidades abiertas a todos, nadie puede sostener que la “propiedad es un robo”.
Dos imágenes perfectamente ensambladas surgieron con nitidez el viernes 4 de julio, cuando la Cámara de Diputados aprobó la ratificación de las ilegítimas retenciones móviles contenidas en la resolución 125/08, por 129 votos a favor, 122 en contra y 2 vergonzantes abstenciones.
Una de esas imágenes era la del predominio del arrebato artero, propio de una “salidera bancaria”, ideado con total falta de escrúpulos por el defenestrado ministro Martín Lousteau y surgido de su increíble impericia técnica.
La otra imagen, más deplorable por cierto, fue la de una grosera manifestación de jarana manifestada por los legisladores de la mayoría oficialista que se regodearon de manera estentórea por la inminente repartija del botín, expresando el indigenista y bolivariano grito de ¡Patria Si, Colonia No!
Un perfecto collage sudaca para solaz y esparcimiento de quienes se relamen con nuestra vulgaridad.
El final de la sesión de los diputados, sin embargo era perfectamente coherente con una de las estrofas más iluminadas de la marchita partidaria que entona, a voz en cuello: ¡A la gran masa del pueblo, combatiendo al capital!
Liquidando el propio ser
Pero el estupor de cualquier observador imparcial, no contaminado por el histrionismo político argentino, consistió en ver cómo nuestro parlamento liquidaba en pocas horas una tradición a la que ese mismo parlamento debe su existencia.
Se trata de los derechos arrancados por los nobles ingleses al rey Juan sin Tierra, antipático hermano de Ricardo Corazón de León, uno de los más valientes y legendarios reyes británicos de toda la historia.
En el año 1215, viendo el enorme despilfarro de fondos públicos que producía este torpe monarca, sus vasallos y los barones se desligaron del juramente de lealtad y encerrándolo en el castillo de Windsor le obligaron a firmar una Carta Magna o Gran Carta, que hoy se custodia en la Torre de Londres, imponiéndole el otorgamiento de fueros a favor del pueblo.
A partir de ese instante, en todo el mundo civilizado, los jefes de estado –reyes o presidentes- no pueden legislar ni percibir impuestos sin la aprobación de un Consejo o Parlamento, integrado por los súbditos, porque “no hay impuestos sin que sean votados por los representantes y éstos dejan de serlo cuando oprimen a su pueblo”.
Para sostener esos fueros, nació hace 800 años la institución del Parlamento integrado por representantes de los “comunes” es decir la gente de a pie. Dicha institución, fundamental en la cultura política de occidente, fue agraviada insensatamente en Buenos Aires por 129 votos a favor de delegar poder confiscatorio a la presidente de la nación para que disponga a su antojo de los bienes, la fortuna y la honra de todos los productores agropecuarios argentinos. ¡Patético!
Castigar a los que más tienen
Pero, con todo, la muestra más acaba de incivilidad o de barbarie como diría Domingo F. Sarmiento, fue otra cuestión más preocupante que el reino de jauja en que se convirtió el Congreso.
Se trata de la confusión de ideas que predomina en nuestros dirigentes, expresada por la frase más repetida en los últimos tiempos por legisladores, el cónyuge presidencial en retiro activo y la propia presidente de la Nación: ¡Los que más tiene, que más paguen!
Hasta hubo un jefe de bloque que exageró la nota sosteniendo que “hay que castigar a los que más tienen” por el sólo hecho de tener de más.
Esta frase parece provenir de un profundo resentimiento o quizás de las venas abiertas de los malones indígenas, que no sabían hacer otra cosa más que secuestrar cautivas y ganarse la vida con saqueos y rapiñas.
Porque si la política de un gobierno consiste en instalar una guillotina horizontal para impedir que los que menos tienen, puedan llegar a competir y disputar el lugar de los que más tienen, entonces lo único que persigue dicha política es consolidar, blindar y aislar las grandes fortunas existentes del resto de los ciudadanos, asegurándoles que nunca, nadie intentarán alcanzar una fortuna como la que ellos disfrutan.
No hay consigna más repugnante que la de asegurar a los que más tienen que ninguno les disputará su lugar. Y para ello, expoliar a la clase media con impuestos, retenciones y cargas públicas tendientes a impedirles que acumulen un cierto capital, y repartiendo el dinero confiscado en miserables subsidios para que los más pobres sigan viviendo como parásitos.
El ascenso social se produce precisamente cuando las oportunidades y los canales para progresar no están vedados a nadie, ni impedidos por impuestos o retenciones y tampoco obstaculizados por trabas administrativas para mantenerlos impedidos.
El sistema destinado a obligar a los que más tienen, que deban competir libremente y sin privilegios con los que menos tienen, es el más justo y equitativo sistema a que se refieren constantemente las encíclicas papales.
En la doctrina social de la Iglesia se reclama que la propiedad de los medios de producción esté sometida a una “hipoteca social”. Pues bien, esa “hipoteca social” es la libre concurrencia, con la cual, la propiedad de los que más tienen queda justificada como un derecho legítimo porque está expuesta a sostener una competencia de eficiencia, productividad y laboriosidad con los que menos tienen, pero que aspiran a ascender escalones en la escala social.
En un régimen de sana competencia, con oportunidades abiertas a todos y sin guillotinas fiscales, nadie puede acusar que la “propiedad es un robo”, como decía el anarquista Pierre-Joseph Proudhon.
Pero cuando se impone el resentimiento social a través del eslogan de que “los que más tienen que más paguen” en realidad se está diciendo otra cosa muy distinta: que “los que menos tienen se resignen a seguir teniendo poco”, y que sus hijos y descendientes sigan siendo tan miserables como ellos.
Porque si por méritos o esfuerzos propios quieren levantar cabeza y empezar a ocupar los lugares que detentan los que han cristalizado una alta posición por herencia, privilegio u orígenes dudosos, serán irremediablemente condenados a soportar una terrible presión impositiva tan enorme que les hará imposible el ascenso social.
Con la política oficial tendiente a impedir que los que menos tienen puedan llegar a ser los que más tengan, aquellos que actualmente han sido enriquecidos por el dedo presidencial quedarán preservados de la competencia de los que menos tienen, porque ninguno de ellos podrá alcanzar a tocarles la punta de sus zapatos.
Este es el siniestro significado de la algarabía legislativa que contagió a ciertos diputados que celebraron precisamente el despojo de lo que honradamente corresponde a los agricultores y a los pueblos del interior del país.
Antonio I. Margariti es economista y autor del libro “Impuestos y pobreza. Un cambio copernicano en el sistema impositivo para que todos podamos vivir dignamente”, editado por la Fundación Libertad de Rosario.
Si estuviera el "actorcillo" de Wall , ahora encarnado en el bifronte que nos ocupa, ya estaría zapateando sobre el comentario del amigo Margaritti y sólo por alcanzar difusión con su artícul* en el sitio de Cacha, a quien despreciaba, no sólo por liberal e independiente, sino también por judío.
Bien, sucede que el tal Margaritti es un experto en cuestiones impositivas. Tegno un libro de él, de los tantos que ha escrito sobre esas lides y que por cierto, me costó muchísimo conseguir ya que se encuentra agotado y presumo no tendrá nueva edición, en las que ha desplegado un trabajo de investigación realmente magnífico.
En definitiva y si bien es sobre la cuestión argentina, creo que resulta sumamente útil para cualquier país, porque versa sobre una cuestión universal luego de la caída del sistema feudal y la instalación de los estados modernos, los cuales han adquirido sus mismas prácticas en lo que tiene que ver con el contínuo saqueo del trabajo y la renta de los trabajadores.
En defintiva: la eterna lucha contra un poder que se arroga el derecho a despojar a los ciudadanos de parte sus producidos.
En tal trabajo se encuentran tablas detallando los porcentajes de imposición por sectores de actividades y hasta profesiones, bajo distintos supuestos traducidos a tiempos contributivos.
Entonces, para los legos, muchas veces hablar de una escala de porcentajes no dice demasiado, pero si lo traducimos en tiempos que deberán ser "entregados" al estado para hacer frente a los impuestos, la cosa termina asustando.
Días pasado alguien exclamaba en un diario que bajo el actual esquema de las nuevas retenciones, el campo, en promedio, deberá trabajar seis meses al año para hacer frente a la carga impositiva.
¡SEIS MESES!, medio año.
Dicho así, cualquier hijo de buen vecino tendrá las cosas un poco más claras, si es que no se trata de un maldito comunista.
Parisienes, pensándolo bien, es extraño el silencio del fanático d e Wall.
Aunque entendible, no veo qué gobierno puede salir a defender en este momento, cuando estamos prácticamente en una anarquía institucional.
Me gusta como escribe A Margariti, en lo único que no coincido es lo que considero un " delíz" verborrágico ("Esta frase parece provenir de un profundo resentimiento o quizás de las venas abiertas de los malones indígenas, que no sabían hacer otra cosa más que secuestrar cautivas y ganarse la vida con saqueos y rapiñas. ")
Yo la cambiaría por " frase de nuestros parlamentarios , inútiles sublimes, faltos de responsabilidad patriótica, ideológicamente corruptos"
Así, como condeno las expresiones d e los KK con respecto al pueblo trabajador, campesinado, clase media , tampoco me gustan estas frases, cuando s e recurren a ellas, tengo mis reservas, y otras veces son dicha irresponsablemente y si bien la raza originarias tiene muchas falencias que no justifico para nada, tampoco debemos olvidar que justamente son las razas más saqueadas y olvidadas desde siempre, aún hoy las son.Frases como estas sólo exacerban divisiones. Ojo! con las frases sueltas y más cuidado habría que tener en este momento d e Argentina, sobre todo por parte d e loque tienen influencias en el pensamiento colectivo.porque sólo logran un efecto contrario .
Los KK no´cederán las retenciones facilmente, todos sabemos que en ello se va su gobernabilidad, la inquietud que me despierta esto, es qué sucederá si el parlamento las convierte en ley.
Es increíble que nuestro congreso este deliberando sobre una medida ilegal por naturaleza , es lo mismo que intentar legalizar la criminalidad.¿ Estaremos todos tan locos, que no podemos reaccionar?
Después del 16 si esta medida se hace ley, muchos pasaran a la "ilegalidad" para poder sobrevivir, con todas sus consecuencias en detrimento del trabajador.Si esto no es traición a la Patria ¿Cómo se le llama?..
Por lo demás me gusta como escribe, se hace entender, que es todo un logro , viniendo de un economista....
Saludos
YO LAMENTO LA TRAGEDIA DEL PUEBLO ARGENTINO A MANOS DE MASONES Y ESA FECHA ES FATIDICA Y DEBEN USTEDES GUARDAR UN MINUTO DE SILENCIO COMO NOSOTROS LOS PERUANOS HACEMOS CADA 28 DE JULIO YA QUE TALES FECHAS PRONTO LA VENGAREMOS
"Esta frase parece provenir de un profundo resentimiento o quizás de las venas abiertas de los malones indígenas, que no sabían hacer otra cosa más que secuestrar cautivas y ganarse la vida con saqueos y rapiñas. ")
Yo la cambiaría por " frase de nuestros parlamentarios , inútiles sublimes, faltos de responsabilidad patriótica, ideológicamente corruptos"
Ya hemos hablado sobre y bastante, Mary. Además, entiendo que una cosa no invalida la otra. Los políticos sabemos lo que son y no he leído concretamente el artícul* de Margariti, así que no tengo claro a colación de que viene y dentro de que contexto.
Sin embargo, en lo que a la historia se refiere, no me interesa negar que el malón era eso: rapiña, destrución, robo, saqueo y rapto. Bien sabes que no tengo mucho aprecio por los indios, al menos no por los que habitaban nuestras tierras. No tuvieron, hay que decirlo, el orgullo y la dignidad de las legiones de un Cochise o un Jerónimo. Esos bien valen la verguenza que siente hoy gran parte del pueblo americano. Pero los nuestros.........
En cuanto a traspolar esa parte de la historia a una situación socio política actual, no se que decirte. Más que un problema de razas es un problema de un sistema que no funciona y en el cual, los que menos poder de adaptación tienen pagan las consecuencias independientemente de la etnia a la que pertenezcan.
"Esta frase parece provenir de un profundo resentimiento o quizás de las venas abiertas de los malones indígenas, que no sabían hacer otra cosa más que secuestrar cautivas y ganarse la vida con saqueos y rapiñas. ")
Yo la cambiaría por " frase de nuestros parlamentarios , inútiles sublimes, faltos de responsabilidad patriótica, ideológicamente corruptos"...
No todos podemos ser 100% acertivos las 24 hs del día, por lo que pienso, sacándo el tema económico, que ha sido un traspié del inconsciente.El intento de relativizar una opinión mediante la desvalorización de una determinada raza o tenia, lo deja en posición incómoda.
Estas cosas , me van dejando "pistas" para poder entender bien al que escribe , y saber en función de qué se expresan.Pero no deja de ser detalles.En todo caso él es libre de expresarse, claro está.
aún así no le invalida su criterio sobre la economía.
Saludos
El problema del agro en Argentina ha dado un giro muy importante.
Ha convulsionado a la sociedad, y despertado un sentimiento adormecido por las frustraciones, el patriotismo.La necesidad del argentino d e vivir en forma ordenada , de saberse respetado a través de la Constitución.
Y eso ha sido el triunfo real del pueblo, el salir a la calle a pedir por la Constitucionalidad, más allá de un problema económico.Y ha dado resultado, pese a quien le pese ha triunfado la coherencia.
Cobos terminó con una forma de gobernar Por Joaquín Morales Solá
El kirchnerismo, tal como se lo conoció, ha terminado en la sorprendente madrugada de hoy. Un hombre solitario, Julio Cobos, que tomó la decisión más importante de su vida rodeado sólo por su familia, maltratado por el oficialismo en las últimas semanas, terminó con una forma de gobernar y con un estilo de mandar que duraron cinco años.
Cobos no fue un verdugo oportunista, sino la expresión última y definitiva de una crisis que había dejado al kirchnerismo sin opinión pública, sin confianza social en la economía, sin aliados y sin gran parte del peronismo. Se necesita cometer muchos errores políticos para convertirse tan rápidamente en un paria de la política después de usar y abusar de un poder hegemónico durante un lustro.
El primer y más grande error fue el capricho. La Presidenta y su esposo dejaron pasar no menos de cuatro o cinco oportunidades para acordar con las entidades agropecuarias un final digno del conflicto. Los ruralistas no fueron el motivo de tanta decadencia, pero su resistencia fue esencial para catalizar el malhumor colectivo.
Una cierta ceguera política se apoderó del liderazgo político de la Nación, que le impidió ver que ya no era hora de doblar la apuesta, como lo había hecho siempre el kirchnerismo, sino de apaciguar los conflictos que podían crecer al calor del descrédito oficial. Crecieron, hasta tomar la dimensión de la enorme derrota de esta madrugada.
Cobos hizo bien en jugar su papel institucional volcándose hacia donde estaba la sensación generalizada del Congreso. Hasta los oficialistas que votaron por el proyecto de las retenciones lo hicieron, tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores, con la sensación, fácilmente perceptible, de que estaban haciendo lo incorrecto. Un desempate del vicepresidente a favor del proyecto oficial hubiera significado arrancarle al Congreso una decisión contra su naturaleza y contra su opinión más extendida. Hubiera sido un exceso del poder circunstancial y casual de un solo hombre.
La Presidenta tiene la Jefatura del Estado y su responsabilidad es ineludible. Pero tan notable como esa responsabilidad fue el fracaso de la estrategia diseñada por su esposo, el ex presidente. Néstor Kirchner llegó a boicotear, en nombre de la "compañera Cristina", las negociaciones con el campo que abrió la propia Presidenta. El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, hablaba con los dirigentes rurales por indicación de Cristina Kirchner, pero el pendenciero secretario de Comercio, Guillermo Moreno, salía paralelamente a agredir a los ruralistas por orden de Néstor Kirchner.
Las formas del maltrato kirchnerista están también en la explicación de la soledad en que quedó el oficialismo cuando le llegó la adversidad. El ejercicio de cortar siempre puentes políticos y afectivos significa anular cualquier posibilidad de retirada o de rectificación. Se juega a todo o nada, a la derrota o a la victoria. La derrota se abatió ahora definitivamente sobre el oficialismo.
Una administración débil deberá afrontar un destino de tres años y medio más de vida. Podrán citarse muchos ejemplos de gobiernos del mundo que perdieron votaciones en los parlamentos y tuvieron luego una vida lozana. Son ciertos. La única y crucial diferencia es que ninguno de esos gobiernos mandaba como mandaban los Kirchner. El matrimonio presidencial argentino no sabe gobernar de otra manera que no sea asestándole su propia voluntad a la política y a la sociedad.
Eso es lo que ha terminado en la madrugada más ingrata de los Kirchner. El destino de los actuales gobernantes se cifra ahora en su capacidad para cambiar un modelo de gobernar y en descubrir un modo consensual de administrar el país. Los Kirchner nunca han recurrido a esas prácticas normales de la política, ni en Santa Cruz ni el gobierno nacional. No se puede predecir, por lo tanto, lo que sucederá cuando las cosas carecen de experiencia previa.