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Bolivar Vs San Martin
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Darkharlos
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Ubicación: Cusco

MensajeMar Ago 12, 2008 4:07 am

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Bueno ante todo me presento, yo soy Carlos, peruano de 25 años, un participante del foro aunque recientemente solo me he limitado a leer los comentarios. Yo he tenido desde ya hace mucho tiempo la inquietud de dilucidar con la ayuda de los participantes de este foro, que por cierto son muy cultos, una parte de la historia que me inquieta.
Me refiero a la parte que habla del “Generalísimo don José de San Martín” y del “Libertador Simon Bolívar”, dos grandes personajes, sus acciones, la catadura moral y la personalidad de estos, se que muchos podrán decir que seria fácil y mejor buscar en Internet pero el objetivo de este tema que abro es para comparar las diferentes ideas y puntos de vista que tenemos desde otros países del continente, estoy seguro que Simon Bolívar no tiene la misma significancia para un peruano que para un venezolano o San Martín para un argentino que para un boliviano. Por lo que yo leí y lo que me enseñaron en el colegio Bolívar fue un personaje ambicioso, ególatra, dictador y además, para disgusto mío, un personaje que despreciaba a los peruanos y nos hizo el flaco favor de reducir nuestro territorio separando a el alto Perú para crear su propio país, Bolivia, a diferencia de San Martín que mantenía un perfil bajo y que, hasta donde sé, si tenia un afecto sincero por el Perú tanto así que en su testamento declaro como su primer título el de Generalísimo del Ejército del Perú.
Hasta este punto me imagino que algunos de los foristas ya deben tener una idea propia de acuerdo o desacuerdo, y es de eso de lo que se trata, de generar debate argumentando sus ideas, tal vez yo me equivoque en mis apreciaciones de Bolívar o San Martín, espero que con sus opiniones refuercen o modifiquen mis ideas sobre los que, sin duda fueron los dos más grandes personajes de la historia de nuestro continente.


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SAGOR
Forista



MensajeMar Ago 12, 2008 5:12 am

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Creo que desde el punto de vista del Peru lo has dicho todo muy bien y resumidamente, los peruanos miramos con mucha antipatia a Bolivar y creo que el no fue tan amigo del Peru su personalismo y protagonismo como un emperador queriendo hacer su imperio, creo que los peruanos somos los unicos en odiar a bolivar...???? seria bueno ver otros puntos de vista de otros paises.... bueno aqui viene lo contradictorio debriamos quererlo porque el finiquito la independencia del peru????? en realidad la batalla de ayacucho fue una batalla sugeneris que enfrento en su mayoria a peruanos que estaban a favor de la independencia y otros fiel a la corona, es conmovedor cuando reproducen la escena antes de la batalla donde se pide una tregua para que puedan despedirse hermanos padres hijos familiares amigos para despues batirse en la lid, fue el boom republicano en america que presiono para la independencia dado que historicamente duela a quien le duela el Peru en su gran mayoria estaba con espana y fuimos arrastrados al proceso, por eso creo que tuvimos una republica improvisada facilmete secuestable al caudillismo que hasta ahora vemos, nuestra politica no se guia por doctina politica sino por nombre y apellido es decir somos el pais de los fujimoristas, alanistas, toledistas, velasquistas, humalistas....... yo si estoy de acuerdo en una segunda republica aunque sea como algo conmemorativo de desprendernos de nuestras estupideces.
ahora yo pregunto porque queremos a san martin???????? en realidad cual fue lo trascedental a excepto de esas grandiosa palabras de la proclamacion, que dicho de paso se hizo cuando el peru aun seguia ligado a la corona de espana......mmmmm. mucho que pensar
saludos

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Jorge A
Forista


Ubicación: Montreal

MensajeMar Ago 12, 2008 2:36 pm

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Supremo Protector (1821-1822)

Libertador de Argentina, Chile y Perú

En 1778, dos años después de la independencia de Estados Unidos, en Yapeyú (Argentina), nació José Francisco de San Martín y Matorras. Su padre fue un funcionario español, Juan de San Martín y su madre, castellana como el padre, Gregoria Matorras.

José de San Martín pasó sus primeros años en América, luego viajó a España donde perfeccionó su formación humana y su profesión militar. San Martín sólo puede ser entendido a través de su fidelidad a la vocación castrense.

Con el ejército español, San Martín luchó en en la campaña de África, combatiendo en Melilla y Orán. En 1797 es ascendido a subteniente por sus acciones frente a los franceses en los Pirineos. En 1797 su regimiento, que había participado en las batallas navales contra la flota inglesa en el Mediterráneo, se rindió en agosto de 1798. También tomó parte en la guerra de la Independencia española, luchando en la batalla de Bailén.

El 12 de setiembre de 1812 San Martín se casó con María de los Remedios de Escalada, mujer joven y bella, que pertenecía a una de las distinguidas familias del país, con ella tuvo una hija, Mercedes, a quien brindí un afecto profundo y fue el eje central de toda su vida.

San Martín lucho por la emancipación de su patria. Organizó el ejército de los Andes, y obtuvo la victoria en Chacabuco y Maipú, cuya consecuencia fue la independencia de Chile, luego pasó al Perú.

En 1814, como jefe del ejército del Alto Perú, asumió directamente una postura frente a nuestro virreynato. Él se opuso a continuar la guerra por el camino de Charcas, como se intentó en los días de Castelli y de Belgrano, porque entendía que para hombres de tierras medias o bajas es muy difícil la lucha en la sierra y en la puna. Su actitud en ese momento no sólo representó un acierto profundo, sino que significó una revolución, un cambio radical de perspectiva en el rumbo de las comunicaciones entre Lima y Buenos Aires. Al itinerario tradicional del Alto Perú, él planteó la preparación de un ejército sólido que derrotara a los españoles en Chile y que permitiera llegar al Perú por el camino del mar. Tal vez a partir de estas decisiones podemos reconocer el mayor triunfo de San Martín en toda su vida pues se pone al descubierto el carácter estrictamente profesional de sus decisiones militares.

San Martín vino a nuestro país porque entendió que la independencia de la América española era un sólo fenómeno histórico. Él no se presentó únicamente por la razón militar que invitaba a destruir las fuerzas del Virrey de Lima; éste fue sólo un efecto de la realidad de nuestra independencia que se expresó de manera variada. La expedición libertadora, con el apoyo del capital O'Higgins y la audacia de Cochrane, fue reflejo de la unidad americana que se mostraba en esos años.

En esos momentos, la creación de un Estado eficaz que reemplazara la autoridad virreynal y evitara la anarquía y el despotismo fue un asunto central. Del mismo modo, era urgente afirmar un nuevo principio de autoridad en el cual creyeran los peruanos. Ganar la emancipación fue la gran esperanza, pero ganar la estabilidad en la vida social era condición imprescindible para no perder la independencia.


LA FUNDACIÓN DEL ESTADO

El 28 de julio de 1821 San Martín, desde un tablado levantado en la plaza mayor declaro la Independencia: " El Perú es desde este momento libre e independiente por la voluntad de los pueblos y de la justicia de su causa que Dios defiende." Levantó la bandera roja y blanca y fue aclamado por la multitud.

A la proclamación de la independencia le siguió la creación del protectorado, el 3 de agosto de 1821, el hito fundamental que señaló el nacimiento del Estado peruano. San Martín no convocó una asamblea por temor al desorden sino, sencillamente, apeló a su creación, y anunció que continuaban reasumidos en él tanto el mando político como el militar con carácter provisional, en tanto se ganase la guerra.

Por medio de un gobierno vigoroso pero transitorio, San Martín garantizó la independencia del poder judicial. Singular en su estructura, la nuestra no fue una república ni una monarquía: San Martín se convirtió, desde ese momento, en "protector" de la libertad del Perú.

Este gobierno del protector San Martín, a pesar del grave problema de la guerra, no olvidó la organización del Estado desde diversos planos. Entre sus preocupaciones estuvo presente la sociedad peruana en su conjunto. Aunque algunos historiadores afirman que esta actitud provocó descuido en las tareas de la guerra, otros plantean que lo que se quiso fue evitar la anarquía -la mayor dificultad para el desempeño de los esfuerzos militares- y lograr la estabiliad de una organización recién creada.

San Martín se empeñó en precisar las bases de la futura organización pero no promovió una reforma "prematura". El documento central para entender el gobierno de San Martín es el Estatuto Provisional dado por el protector de la libertad del Perú. En el interín se establece la Constitución permanente del Estado, el 8 de octubre de 1821.

Los ministerios iniciales fueron tres: Estado y relaciones exteriores, cuyo responsable fue Juan García del Río, natural de Cartagena de Indias; guerra y marina, encomendado a Bernardo Monteagudo, natural de San Miguel de Tucumán, y hacienda, en manos de Hipólito Unanue, nacido en Arica y único peruano de nuestro primer gobierno.

La legislación que apuntó a enaltecer el servicio al Perú y a estimular la virtud del patriotismo fue muy variada.

Así como la administración civil del Estado tuvo sus cimientos en los días de la independencia, el ejército y la marina iniciaron sus actividades como instituciones del país sobre las bases de la organización virreinal. La Legión peruana de la guardia fue el primer cuerpo del ejército peruano y fue creado el 18 de agosto de 1821. La captura del buque "Sacramento" en Paita el 17 de marzo de 1821, la instalación del ministerio de guerra y marina y las normas que aparecieron al respecto en el Estatuto Provisional señalaron el principio de la Marina de Guerra del Perú.

De igual modo se inció el recorrido de la vida internacional del país y el diálogo del Perú en primera persona con otros pueblos del planeta. Salieron de Lima nuestras primeras misiones diplomáticas, cuyos objetivos capitales fueron el reconocimiento de la independencia, pero también la gestión de algún empréstito, u otros asuntos comerciales.

Del tiempo de San Martín es la primera bandera nacional y el primer escudo del Perú. La Gaceta del Gobierno de Lima del 5 de setiembre de 1821 informó que el día 2, en el teatro, con las noticias de la posible bajada de las sierra de tropas de Canterac, San Martín pronunció unas palabras vibrantes y "el pueblo entonces mandó que la orquesta tocase la marcha nacional, subieron muchos al tablado, cantaron el himno patriótico". Luego del concurso pertinente, en la noche del 23 de setiembre, se cantó por primera vez en el teatro el himno nacional, en la voz de Rosa Merino, con música de Bernardo Alcedo y letra de José de la Torre Ugarte.

La independencia no se identificó con una forma determinada de gobierno. Fue así como San Martín, ante la experiencia suscitada en otros lugares de América, afirmó que los resultados de una revolución estéril y de una guerra ruinosa habían colmado las pasiones propias de los cambios políticos, y la opinión de los hombres, ya más serena, aspira únicamente a la emancipación de España, y la instauración de alguna forma de gobierno, cualquiera que sea.

Las conversaciones iniciales en Miraflores y en Magdalena, la oferta formal en Punchauca y el envío de la misión de García del Río y Paroissien a Europa para hallar a un príncipe que aceptara venir a coronarse como rey del Perú fueron los momentos en los cuales se habló expresamente de una monarquía como régimen político para el nuevo Estado.

En la esfera política, el cuestionamiento central de esa época puede resumirse en la siguiente pregunta: "cuál es la forma de gobierno más adaptable al Estado peruano, según su extensión, población, costumbres y grado que ocupa en la escala de la civilización?". Fueron interesantes razonamientos las intervenciones de Manuel Pérez de Tudela y de Mariano José de Arce en defensa de la república, y las de José Ignacio Moreno en favor de la monarquía, pero los verdaderos extremos del debate se encontraban en las cartas del "Solitario de Sayán", José Faustino Sánchez Carrión, y en el Manifiesto de Quito, de Bernardo Monteagudo, quien fue, en el Perú, un creyente en sistemas autoritarios que impiden la anarquía; él estuvo al lado de San Martín en sus planes monárquicos.

Cansado de rivalidades y disensiones, dimitió todos sus cargos, cediendo a Bolivar la gloria de consumar la Libertad del Perú, y se retiró a Francia. Falleció el 17 de agosto de 1850 en la localidad de Boulogne-sur-Mer a la edad de 72 años.

Bien venido Wink

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Jorge A
Forista


Ubicación: Montreal

MensajeMar Ago 12, 2008 2:56 pm

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BOLÍVAR, DICTADOR DEL PERÚ

El historiador peruano Ricardo Mariátegui Oliva lo expresó así de sucinto:

“Bolívar siempre actuó dubitativamente: proclamó libertad y procedió como absolutista; sostuvo la soberanía del pueblo y trató de destruirla; invocó justicia y la proscribió; dimitió tres veces una autoridad temporal y electiva, procurando, en cambio, una perpetua y hereditaria”

El historiador, también peruano, Herbert Morote autor de un exitoso libro titulado “Bolívar, Libertador y enemigo Nº 1 del Perú” dice:

“… tras independizarnos en solo 15 meses, los 21 siguientes en vez de libertad sufrimos una brutal represión y la amputación de la mitad de nuestro antiguo territorio. Ninguna nación latinoamericana ha pagado tanto por su independencia”

¿Que ocurrió en Perú para que estos historiadores emitan tal opinión de Bolívar? Si este es el dicterio de unos historiadores, podemos imaginar cual es la opinión que quedó en la gente del común. Hablando con unos y otros, en Perú, cada cual tiene su opinión histórica, pero en todos es coincidente el criterio de la trayectoria dictatorial, e incluso tiránica, de quien primero los había emancipado.

El 20 de setiembre de 1822 se inaugura el Congreso Constituyente bajo la presidencia del cura Francisco Xavier Luna Pizarro. La mayor parte de los Congresistas eran abogados, 28, curas 26, médicos 8 y solamente 5 militares. El primer día se dedican a establecer la forma de gobierno, por un lado estaba la tesis de San Martín de una monarquía constitucional y por otro la de José Faustino Sánchez Carrión de una república constitucional. Al segundo día del Congreso los diputados se decidieron por la forma republicana compuesta por ciudadanos iguales todos ante la ley. Esta Constitución establece de que el Presidente de la República era elegido, por 4 años, por el Congreso (sin ser necesariamente congresista) a quien se sometía.

Otro dato interesante de esta Constitución es sobre la participación de la sociedad. Las corrientes del pensamiento filosófico-político de la época, no eran partidarias del voto universal, como ya lo había hecho la Constitución de Cádiz de 1812 al eliminar a los pardos y a los indígenas del derecho al voto. Pero la Constitución peruana de 1823 otorga el voto a todos, indígenas incluidos, menos a las mujeres y a los menores de edad.

El 2 de Setiembre de 1823 el Congreso Constituyente Peruano nombra a Bolívar “Suprema Autoridad” y el 11 de Noviembre, un día antes de proclamar la primera Constitución de la República Peruana, el Congreso Constituyente decreta la suspensión de todos los artículos de la Constitución que se opongan a los deseos de Bolívar. No podía tener la Constitución de 1823 menos vida propia, murió el día antes de nacer.

Hasta Marzo de 1824 Bolívar se dedica a la formación del ejército patriota junto con Sucre, Córdoba y Lara, con La Mar al mando de las tropas peruanas. El 6 de Agosto, en Junín, son derrotadas por primera vez las tropas españolas, que serán definitivamente derrotadas en la Pampa de la Quínua, en Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824. Un año y tres meses después de llegar Bolívar se termina el Virreinato del Perú.

Aquí termina, junto con el Virreinato, el Bolívar militar y Libertador sin cuyo genio militar y estratégico la emancipación peruana se hubiese alargado por sabe Dios cuantos años más, si es que acaso hubiese llegado a conseguirse. Pero a la par que termina el Bolívar militar comienza el Bolívar dictador del Perú.

Una vez completada la independencia peruana, Bolívar convoca de nuevo al Congreso Constituyente el 10 de febrero de 1825, al cual asisten 56 de los 79 diputados, la mayoría suplentes, de los cuales 9 era colombianos. Este Congreso nombra a Bolívar “Padre y Salvador de la Patria” y ordena que se erija la estatua ecuestre en la plaza del Congreso, donde está actualmente, así como el pago, como una “pequeña demostración de reconocimiento” de una recompensa al Libertador de 1.000.000 de pesos, cantidad que representaba, más o menos, la tercera parte del presupuesto anual del Perú de la época. Para poder entender la magnitud de esta cifra, estimen que es equivalente al monto total de todas las expropiaciones de tierras, casas, minas y haciendas hechas a todos los españoles que se habían refugiado en el Real Felipe de El Callao. Y este dato proviene de una fuente tan confiable como la del Ministro de Hacienda de Bolívar en 1826. Además de la recompensa en efectivo, que rechazó con poco ánimo varias veces para al final aceptarla “a nombre de su familia” y que fue efectivamente cobrada por sus herederos, el Congreso también le regaló una espada de oro con 1.374 piedras preciosas, diamantes, esmeraldas y rubíes

Un Congreso totalmente entregado a los encantos de Bolívar le otorga aún más poder que el militar que ya tenía. Logra para el ejército Grancolombiano, y para él mismo, recompensas desmesuradas, así como le otorga a Bolívar el poder decidir sobre la suerte del Alto Perú y, la casi exacción, de aportar el Perú 6.000 soldados peruanos al ejercito unido de la Gran Colombia.

Espada regalada por la Municipalidad de Lima
al Libertador Simón Bolívar

Satisfechas todas las peticiones de Bolívar, el Congreso Constituyente da por terminadas sus sesiones y a partir de ese momento toda la autoridad de la República recaía en Bolívar. Bolívar gobernará el Perú por tres largos años en los que se le conocieron 11 diferentes gabinetes ministeriales aunque después optó por un solo Ministro o Secretario General de los Negocios de la República, puesto que ocupó en una oportunidad el angostureño Tomás de Heres quien había sido anteriormente expulsado del Perú por San Martín.

El poder ejecutivo lo dejó en manos de un Consejo de Gobierno y le pidió al General La Mar que lo presidiese, pero este se negó causando el disgusto de Bolívar que quería a Sucre en el Alto Perú y a La Mar en el Perú.

Las actuaciones en la sociedad peruana se consideran hoy totalmente equivocadas en algunas de ellas, tal vez por desconocimiento de la realidad social del Perú. La sociedad Peruana de comienzos del XIX era muy diferente de la de Venezuela, que Bolívar conocía tan bien. En esa época, la clase baja peruana tenía un componente indígena puro muchísimo más importante que en Venezuela donde la clase baja estaba conformada por pardos y esclavos. En Perú existía una grandísima población indígena, no totalmente integrada a la cultura e idiosincrasia hispana, y que mantenía mucha de su cultura ancestral, la quechua y la aymara. Este estamento social no era, ni bien comprendido, ni bien aceptado por Bolívar. El eminente historiador John Lynch en su biografía de Bolívar nos refiere:

“Los indígenas del Perú, a diferencia de los pardos y los negros, no ocupaban un lugar central en las preocupaciones de Bolívar “

Sabemos que Bolívar, por sus correspondencias, emitía juicios racistas como este contenido en la carta que desde Pativilca le envía a Francisco de Paula Santander el 9 de enero de 1824:

“Yo creo que he dicho a usted antes de ahora que los quiteños son los peores colombianos. El hecho es que siempre lo he pensado, y que se necesita un vigor triple allí que el que se emplearía en otra parte. Los Venezolanos son unos santos en comparación de esos malvados. Los quiteños y los peruanos son la misma cosa; viciosos hasta la infamia y bajos hasta el extremo. Los blancos tienen el carácter de los indios y los indios son todos truchimanes, todos ladrones, todos embusteros, todos falsos, sin ningún principio de moral que los guíe. Los Guayaquileños son mil veces mejores”

Este tipo de expresiones contrasta con el decreto de San Martin del 27 de agosto de 1821 en que se prohibía el uso de palabras como “aborigen”, “indio” o “natural” y ordenaba que, solamente, se usase para ellos el nombre de “peruanos”.

En Abril de 1825, Bolívar, en uso de sus plenos poderes, dispone la anulación de la emancipación de los esclavos que había decretado San Martín y legisla un punitivo reglamento de trabajo y de castigos en las haciendas del Perú.

No obstante, Bolívar, el 4 de julio de 1825 emite un decreto proclamando:

1º Que la igualdad entre todos los ciudadanos es la base de la Constitución de la República.
2º Que esa igualdad es incompatible con el servicio personal que se ha exigido por la fuerza a los naturales indígenas y con las exacciones y malos tratamientos que por su estado miserable han sufrido estos en todos tiempos por parte de los jefes civiles, curas, caciques y aún hacendados.

Sin embargo, el 11 de agosto de 1826, Bolívar implanta de nuevo el tributo del indígena, que ya había sido eliminado por los españoles a raíz de la Constitución de 1812, aunque después recuperado por el Fernando VII absolutista y definitivamente derogado por San Martín el 27 de agosto de 1821.

Algunos autores defienden el decreto de Bolívar por la justificación de proveer recursos a un Estado casi en estado de insolvencia. Que el Estado estaba casi en quiebra es cierto, pero no justifica que se recurriese a un tributo solo por la raza y no por la cuantía de la riqueza del ciudadano. Estos tributos indígenas llegaron a representar el 35% del presupuesto de la República.

Curiosamente este tributo durará hasta el año 1852 cuando la República, en cuya presidencia estaba Ramón Castilla y Marquesado, se vio beneficiada por las nuevas exportaciones del guano. Por las mismas fechas es abolida definitivamente la esclavitud.

A pesar de eso, el ejercito Grancolombiano se vio reforzado con gran número de indígenas del Ecuador y del Perú. Las primeras tropas peruanas para el ejército unido son aportadas después de la conferencia de Guayaquil. Después, un nuevo pedido de tropas al Libertador, por parte del primer Presidente de la República del Perú, tras la salida de San Martín, José de la Riva Agüero, ante el ataque de los realistas a Lima, Bolívar concede las tropas pero bajo la condición de que todas las bajas del ejército grancolombiano fuesen suplidas por peruanos.

Esta condición de auxilio fue un gran fraude pues se le exigió al Perú que se supliesen les bajas del ejercito grancolombiano no solo por muerte en acciones de guerra, sino por cualquier otro motivo, enfermedad e incluso deserción. Y la mayor parte de las bajas fue por deserción ya que, en un solo mes, llegaron a contarse cerca de 3.000 deserciones, mientras que en batalla, entre las batallas de Junín y de Ayacucho, apenas se perdieron 345 muertos y 699 heridos.

Se supone que entre 5.000 y 6.500 peruanos fueron desplazados hacia Colombia y Venezuela por causa de este tratado, y vagaron por el norte de Sudamérica hasta mediados del siglo XIX. Hoy se piensa que el traslado de estos reemplazos al norte era para la defensa de la Gran Colombia que ya enfrentaba sus primeros problemas internos.

Podemos leer, en muchas correspondencias de Bolívar de 1825, las órdenes para llevar estos reemplazos peruanos a Panamá, Venezuela y Colombia y la discreción que pedía a sus jefes para que la tropa no supiese hacia donde iba por el temor de que desertasen. Muchos de estos soldados, procedentes de la sierra peruana se vieron desplazados a las cálidas tierras tropicales de Colombia y Venezuela donde padecieron todo tipo de penalidades. Todo esto era conocido en el alto gobierno peruano por lo que el Presidente, Jose Domingo La Mar Cortázar, inició reclamaciones para la repatriación de estas tropas, labor que no se lograría completa hasta tan tarde como 1857.

Todas las campañas de guerra en el Perú fueron pagadas con tributos y con ventas de tierras del estado, en muchos de los casos hasta por un tercio de su verdadero valor, con lo que la primera gran reforma agraria devino en el acrecentamiento de nuevos latifundios. De este venta indiscriminada de tierras solo se salvaron las tierras confiscadas a los españoles y que estaban laboradas por indígenas “yanaconas” (yanaconas eran los esclavos de los incas y después los que ejercían la servidumbre a los españoles)

En otro orden de ideas suele considerarse a Bolívar el propulsor de una Ley de Imprenta. Si bien la Ley contenía importantes logros en libertad de expresión, no es menos cierto que esta Ley nunca funcionó y que Bolívar fue un celoso defensor de su imagen que lo llevaba al irrespeto no disimulado de las formas, cuando no de los fondos, y que, al mejor entendimiento de lo que ocurre actualmente en estas tierras de su heredad, se permitía escribir cosas como esta que aparece en una carta de Bolívar a Tomás de Heres:

“…bueno sería dar un artícul* en la Gaceta de Gobierno combatiendo a “El Sol” a nombre de un colombiano, diciendo que los colombianos no quieren estar más tiempo sin mí; y que los señores argentinos se pueden componer como quieran sin mí, puesto que son tan ingratos, y que el Libertador no debe meterse en nada tocante a Río de la Plata. Haga Vd. que el general Salom dé el artícul* para que lo firme un oficial como Alzuru….el artícul* debe decir todo con moderación y gracia, a fin de que pueda entrar en la Gaceta como remitido por un colombiano”

Y para más seguridad de que los comentarios fuesen siempre halagadores, Bolívar decide fundar un periódico, El Observador de Lima, eso si, con los dineros del estado. Parece que el ejemplo de Bolívar aún permanece en nuestros días.

De la España Virreinal la República hereda las minas del Perú, que en el antiguo régimen eran propiedad del Rey quien las cedía en usufructo a españoles o criollos que diesen garantías de una explotación eficiente y de que se preservase el pago del quinto real. Para asegurarse de todo esto el Rey autorizaba el uso de las “mitas” (mita en quechua significa turno de trabajo) que era el trabajo obligatorio de los indígenas por una tercera parte del año.

El Libertador en su gloria

Bolívar, en vez de considerar que lo que está debajo de la tierra es de los peruanos y promover la explotación por parte de ellos, adopta la misma práctica española y ahora las minas son propiedad de la República, y en consecuencia, a disposición de quien mande en la República, a su bien parecer. Bolívar entrega las minas peruanas a los ingleses, haciendo valer los ofrecimientos que ya había hecho en la Carta de Jamaica:

“Los montes de la Nueva Granada son de oro y plata, un corto número de mineralogistas explorarían más minas que las de Perú y Nueva España;
¡Que inmensas esperanzas presenta esta pequeña parte del Nuevo Mundo a la industria británica!”

Las concesiones de estas minas estuvieron llenas de maniobras, ardides y corrupción en modos y maneras que nada desdice de las que aún siguen ocurriendo en nuestras repúblicas modernas. El propio Bolívar propició los proyectos de la compañía británica Cochrane, la misma compañía arrendataria de sus minas del Valle de Aroa y a quien en 1825 proponía la venta de Aroa, una propiedad de 260 mil hectáreas. Cuando esto trataba Bolívar, con John Dundas Cochrane, no sabía el pobre inglés que la propiedad de las minas de Aroa aún estaba en litigio con los señores Lazo y Estévez.

Dentro del Perú comenzó la oposición a Bolívar encabezada por el arequipeño Francisco Xavier Luna Pizarro, quien había sido primer Presidente del Congreso Constituyente y quien apoyó a La Mar para Presidente de la República. Bolívar intenta por todos los medios que Luna Pizarro no esté en el Congreso y así escribe una carta al prefecto de Arequipa, general La Fuente:

” ¡Qué malditos diputados ha mandado Arequipa!
…Si Vd. Ama a su patria debería empeñarse en que varíe esta maldita diputación. Luna Pizarro engañó a Rivera Agüero, Luna Pizarro echó a Monteagudo y a San Martín, Luna Pizarro perdió a la Junta de Gobierno, por culpa de Luna Pizarro entró Torre-Tagle, por Luna Pizarro se perdió el Perú eternamente y por Luna Pizarro se volverá a perder, pues tales son sus intenciones”

Con diputados tan poco proclives a Bolívar, Bolívar consigue que el propio Congreso General, por él convocado, suspenda sus funciones y entre en receso.

Arequipa no le era favorable al Libertador. En una carta que Bolívar le dirigió a Hipólito Unanue, eminente catedrático de anatomía de la Universidad San Marcos de Lima y Ministro de Hacienda en el gobierno de Bolívar, asevera:

“Arequipa está llena de godos y de egoístas: aseguro a Vd. que con toda prevención favorable que les tenía, no me han gustado. Es el pueblo que menos ha sufrido por la patria y el que menos la quiere”

Al no poder el gobierno eliminar a los diputados de oposición, entonces recurre a invalidar los poderes de los diputados de Cusco, Lima y Arequipa. De todos modos la mayoría bolivariana termina por anular el Congreso. Por esas mismas fechas el gobierno le retira a los municipios el derecho de elegir a sus autoridades centralizando el poder de decisión en el propio gobierno. Después de eso el gobierno decreta que los prefectos convoquen a los Colegios Electorales de las provincias y que aprueben directamente la Constitución Vitalicia y el nombramiento de Bolívar como Presidente Vitalicio

En Lima crecía el descontento contra Bolívar y Bolívar veía conspiradores por todas partes, entre los supuestos conspiradores padecieron persecución el general Mariano Necochea, a pesar de haber luchado por la Independencia de Argentina, Chile y Perú. El no ser colombiano fue el gran baldón que hizo que fuese expulsado del Perú. Antes de irse devolvió las condecoraciones al gobierno de Bolívar pues del Perú solo quería llevarse “las heridas de guerra”.

Otro perseguido fue el General Guisse, un militar con una larga tradición que lo lleva desde servir a las órdenes del almirante Nelson hasta servir a las órdenes de San Martín como contraalmirante de la escuadra peruana. Héroe de muchas batallas, participó en el sitio de El Callao. Con unas acusaciones falsas es detenido en Guayaquil. Bolívar ordena remitirlo, por tierra, a Lima para ser juzgado. Cuando iba a mitad de camino Bolívar ordena regresarlo a Cuenca, en Ecuador, así lo mantenía lejos de Lima y del contacto con el resto de los disidentes. 17 meses después de ser apresado comenzó su juicio bajo Consejo de Guerra. Este Consejo de Guerra, después de que Bolívar pierde el poder en Perú en 1827, lo declara inocente. Guisse moriría al año siguiente luchando en Guayaquil contra las fuerzas de Bolívar.

Juan Félix de Berindoaga y Palomares, vizconde de San Donás, había sido ministro de Torre-Tagle a quien siguió al refugiarse en el Real Felipe de El Callao. Apresado cuando escapaba de las malas condiciones de vida existentes en el Real Felipe, es juzgado por haber negociado secretamente la entrega del Perú a los españoles mientras fue Ministro de Guerra, y condenado a muerte y ejecutado en la Plaza de Armas de Lima, a pesar de las solicitudes que se le hicieron a Bolívar de conmutación de la pena. Al día siguiente Bolívar organizó, en su residencia de la Magdalena, una gran fiesta con numerosos invitados. Bolívar le había cobrado, al parecer, que Berindoaga hubiese firmado, junto con otras personas de Lima, un escrito de rechazo a la dictadura del Libertador.

Otros nombres se unirán a estos, cada uno con su historia de oposición o conspiración, nombres como Bernardo Monteagudo, Hipólito Unanue, Manuel Lorenzo de Vidaurre, Jose María Pando y Jose Faustino Sánchez Carrión.

En Setiembre de 1826 Bolívar enfrenta problemas internos en la Gran Colombia, la delicada unión está por romperse en tantos pedazos como intereses hay en las naciones que la componen. El sueño de Bolívar está a punto de estallar y Bolívar se dirige hacia Colombia a bordo del bergantín “Congreso” mientras deja en el Perú un Consejo de Gobierno encargado de llevar adelante la imposición de la Constitución Vitalicia. Aquí comienza el principio del fin que acabará en la casa de un español en Santa Marta un triste día, el 17 de diciembre de 1830

El último bastión inexpugnable, contra la Constitución Vitalicia, fue la Corte Suprema de Justicia donde se logró que los magistrados no aprobasen la Constitución Vitalicia. Ante este hecho Bolívar presiona al Cabildo de Lima para que declare la validez de las actas de los Colegios Electorales. Esta misma presión la ejerce el gobierno contra todas las autoridades Limeñas, civiles, militares e incluso eclesiásticas para que todos juren fidelidad a la Constitución y Presidente Vitalicio.

Las tropas de Lima se sublevan el 26 de Enero de 1827, cae el Consejo de Gobierno dejado por Bolívar y ante el descontento general y de conformidad con la solicitud presentada por el pueblo de Lima, el Presidente del Consejo de Gobierno, Andrés Santa Cruz Villavicencio, convocó el 27 de enero de 1827, un Congreso Constituyente Extraordinario, desconociendo de facto la Constitución Vitalicia de Bolívar y se convocan unas nuevas elecciones para la presidencia de la República. La dictadura de Bolívar había concluido.

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Jorge A
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Ubicación: Montreal

MensajeMar Ago 12, 2008 3:03 pm

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Recuerdo que alguien algunavez hizo referencia a estas fraces de Bolivar pero omitio el contenido total.

“Yo creo que he dicho a usted antes de ahora que los QUITEÑOS son los peores colombianos. El hecho es que siempre lo he pensado, y que se necesita un vigor triple allí que el que se emplearía en otra parte. Los Venezolanos son unos santos en comparación de esos malvados. Los QUITEÑOS y PERUANOS son la misma cosa; viciosos hasta la infamia y bajos hasta el extremo. Los blancos tienen el carácter de los indios y los indios son todos truchimanes, todos ladrones, todos embusteros, todos falsos, sin ningún principio de moral que los guíe. Los Guayaquileños son mil veces mejores”

Gran aprecio nos tenia ese #%$&%### Evil or Very Mad

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Jorge A
Forista


Ubicación: Montreal

MensajeMar Ago 12, 2008 5:13 pm

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No solo los peruanos opinamos asi.


Marx escribe sobre Bolívar


Texto de Carlos M. Ayala Corao
El Universal (del 1ro Julio 2001

Karl Marx se refirió a Simón Bolívar como el "canalla más cobarde, brutal y miserable. Bolívar es el verdadero Soulouque", (carta de Marx a Engels de fecha 14-2-1858). En esa misma oportunidad, afirmó que Bolívar era un mito de la fantasía popular: "La fuerza creadora de los mitos, característica de la fantasía popular, en todas las épocas ha probado su eficacia inventando grandes hombres. El ejemplo más notable de este tipo es, sin duda, el de Simón Bolívar".

En días pasados, por mera casualidad nos topamos con un pequeño opúsculo titulado Simón Bolívar, cuyo autor es Karl Marx, publicado por Ediciones Sequitur, Madrid, 2001. Confieso la impresión que nos llevamos al constatar la existencia de esta obra la cual ignoraba, como creo que es el caso de muchos venezolanos.

La verdad es que con sus distancias geográficas y su diferencia de edades (Bolívar nacido en Caracas en 1783 y Marx en Tréveris en 1818), nada nos podía hacer suponer que alguno de ellos sería objeto de atención por el otro. Pero la coincidencia ocurrió cuando en 1857, Charles Dana, director del New York Daily Tribune, solicitó a Marx y a Engels un grupo de biografías para incorporarlo en la New American Cyclopaedia.

Es el propio Marx quien en la referida carta a Engels, nos dio noticias de los reparos de Dana contra su artícul* sobre Bolívar, porque estaba escrito en un tono prejuiciado y, además, le había exigido más fuentes. A Dana, no le faltó razón para rechazar el artícul* de Marx, pues como incluso lo reconoció este último, ciertamente se salía del tono enciclopédico.

Marx comienza su artícul* refiriéndose a Bolívar como un descendiente de familias mantuanas, que en la época de la dominación española constituían la nobleza criolla en Venezuela. Luego, Marx continúa su relato emitiendo una serie de afirmaciones y conceptos ciertamente prejuiciados, inexactos o deformados sobre la vida del Libertador. En este sentido afirma que el Libertador rehusó adherirse a la revolución que estalló en Caracas el 19 de abril de 1810, a pesar de las instancias de su primo José Félix Ribas. En cuanto a la misión de Bolívar a Londres en 1811 (junto con Bello y López Méndez), Marx afirma que ésta se redujo a la autorización para exportar armas, teniendo que abonarlas de contado y pagar fuertes derechos.

La pérdida de la plaza de Puerto Cabello en la Primera República, Marx la describe como una huida cobarde y a escondidas de Bolívar para ocultarse en San Mateo y con posterioridad participar, personalmente, en el asalto y detención de Miranda en La Guaira, traicionándolo de esta forma al entregarlo engrillado al general español Monteverde -quien lo envió a Cádiz donde luego moriría-. Esta traición la reseña Marx como debidamente recompensada con la expedición del pasaporte español a Bolívar, en reconocimiento por su 'servicio prestado al Rey de España con la entrega de Miranda'.

Marx describe la victoria en la toma de Santa Marta en 1814 como una hazaña en la cual, a pesar de que la ciudad ya había capitulado, Bolívar le permitió a sus soldados que la saquearan durante cuarenta y ocho horas. La retirada a Jamaica en 1815 es descrita como una huida de Bolívar durante ocho largos meses, mientras los generales patriotas ofrecían su tenaz resistencia en Venezuela; y la Carta de Jamaica es una defensa de Bolívar ante su fuga de los españoles, en la cual pretendió resentar su renuncia al mando supuestamente en aras de la paz pública. Marx describe otra huida cobarde de Bolívar en 1816 frente a una diminuta fuerza del general Morales en Valencia, que lo llevó a retroceder a rienda suelta hasta Ocumare (de la Costa) para saltar y embarcarse a bordo del Diana rumbo a Bonaire, 'dejando a todos sus compañeros privados del menor auxilio'. De allí _relata el autor_ que Piar haya amenazado a Bolívar con someterlo a un consejo de guerra por deserción y cobardía. Piar es para Marx el héroe singular de la conquista de Guayana que le da un vuelco favorable a la guerra de Independencia. Bolívar es el dictador traidor y cobarde que (de nuevo) abandona a Arismendi en 1817 en Margarita en manos de los españoles, y luego a Freites en la Casa de la Misericordia en Barcelona, donde éste muere en batalla. Frente a ello, Piar no escatimaba sarcasmos contra Bolívar como el 'Napoleón de las retiradas'. Pero bajo 'falsas imputaciones' de haber conspirado contra los blancos, atentado contra la vida de Bolívar y aspirado al poder supremo, es que Piar es fusilado en Angostura.

La conquista de Nueva Granada no se le debe a Bolívar y a las tropas patriotas, sino a 'las tropas extranjeras, compuestas fundamentalmente por ingleses'. Por ello -anota Marx- tras dejar en funciones al Congreso granadino y al general Santander como comandante, Bolívar marchó a Pamplona, 'donde pasó más de dos meses en festejos y saraos'.

A la cobardía de Bolívar en Calabozo en 1819, al no haber decidido avanzar sobre las tropas inferiores en número de Morillo, se debe la prolongación de la guerra por cinco años más; y la tregua del Convenio de Trujillo en 1820 con Morillo fue hecha 'a espaldas del Congreso de Colombia'.

En cuanto a la Batalla de Carabobo (1821), Marx relata que a Bolívar le pareció tan imponente la posición del enemigo, 'que propuso a su consejo de guerra la concertación de una nueva tregua, idea que, sin embargo, rechazaron sus subalternos'. Los éxitos de la campaña de Quito (1822) 'se debieron a los oficiales británicos'. Y en Bolivia, 'sometida a las bayonetas de Sucre', Bolívar 'dio curso libre a sus tendencias de despotismo'.

El Congreso de Panamá (1826) fue convocado por Bolívar con la intención real de unificar América del Sur en una república federal, cuyo dictador quería ser él mismo. Los diversos mandatos de Bolívar al frente de la Gran Colombia fueron planeados por él para satisfacer sus apetencias de poderes dictatoriales.

Finalmente en 1830 Bolívar pretendía invadir a Venezuela desde Colombia para someterla, pero se asustó frente al ejército de Páez, y se vio entonces obligado a presentar su dimisión, a condición de que se retirara al extranjero favorecido con una pensión anual.

En la descripción personal de Bolívar que Marx cita de Docoudary-Holstein, se lee entre otras perlas lo siguiente:

'Tiene frecuentes y súbitos arrebatos de ira, y entonces se pone como loco, se arroja en la hamaca y se desata en improperios y maldiciones contra cuantos lo rodean. Le gusta proferir sarcasmos contra los ausentes, no lee más que literatura francesa de carácter liviano ... Le agrada oírse hablar, y pronunciar brindis le deleita'.

Este texto de Marx, suerte de 'leyenda negra' de nuestro Libertador Simón Bolívar, fue descubierto en 1935 por Aníbal Ponce en los archivos del Instituto Marx-Engels-Lenin de Moscú, y tras ser traducido, fue publicado por primera vez en castellano en la revista Dialéctica de Buenos Aires en 1936.

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Jorge A
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Ubicación: Montreal

MensajeMar Ago 12, 2008 5:28 pm

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La independencia no se identificó con una forma determinada de gobierno. Fue así como San Martín, ante la experiencia suscitada en otros lugares de América, afirmó que los resultados de una revolución estéril y de una guerra ruinosa habían colmado las pasiones propias de los cambios políticos, y la opinión de los hombres, ya más serena, aspira únicamente a la emancipación de España, y la instauración de alguna forma de gobierno, cualquiera que sea.

Las conversaciones iniciales en Miraflores y en Magdalena, la oferta formal en Punchauca y el envío de la misión de García del Río y Paroissien a Europa para hallar a un príncipe que aceptara venir a coronarse como rey del Perú fueron los momentos en los cuales se habló expresamente de una monarquía como régimen político para el nuevo Estado.

Esta posibilidad hubiese sido una exelente alternativa desde mi punto devista, se evitaria la anarquia y los poderes politicos que estaban ya establecidos hubieran continuado su marcha bajo una sola direccion evitando lo que todos conocemos, el caudillismo y las desmenbraciones del Peru por parte de Bolivar y su dictadura. (Claro, a mi parecer) Wink

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Prometo
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Ubicación: Lima-Perú

MensajeMar Ago 12, 2008 9:11 pm

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Hola Darkharlos

pues, de hehco este tema ya lo discutimos antes y tuvo muhcos antagonistas....la idea que tenemos en Peru sobre bolivar es la correcta a mi parecer. Como dije una vez A San Martin los peruanos lo nombramos PROTECTOR, en cambio Bolivar se AUTOPRCLAMO DICTADOR"...

Recomiendo un libro que se esta vendiendo actualemnte, lo he visto en las librerias "Crisol" y en "Wong" titulado "Bolivar, libertador y enemigo publico N° 1 del Perú"

un saludo

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pedro cordoba
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Ubicación: República de Colombia

MensajeMie Ago 13, 2008 2:03 am

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Buen día. Yo creo que en aras de hacer más interesante el tema, deberíamos tratar otros procesos de emancipación en el continente, como el de Haití que me parece muy interesante y el de Brasil que no fue un proceso popular sino de la propia monarquía portuguesa.

Sobre San Martín Vs Bolívar me ahorro mis comentarios a sabiendas de que este últimos es muy apreciado o al menos valorado en todos los países bolivarianos excepto Perú. En otras palabras mi condición de colombiano ha "sesgado" para uds mi visión del prócer que tanto apreciamos y que tan mal tratado ha sido en sus últimos días por sus más cercanos seguidores.

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Darkharlos
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Ubicación: Cusco

MensajeMie Ago 13, 2008 3:17 am

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Gracias por responder a todos ustedes, bueno por lo visto el punto de vista de los peruanos es casi unánime con respecto a Bolívar, lo que ha hecho reforzar más mi antipatía hacia este personaje.

Por lo que logre leer de “Bolívar libertador y enemigo publico N° 1 del Perú” he caído en cuenta de que a además de que fue un ególatra y dictador también era un racista, que veía con desprecio a la raza indígena del Perú y Quito, y además volvió a imponer a los indígenas peruanos el tributo que pagaban durante la colonia, y volvió a establecer en el Perú la esclavitud que había sido abolida por San Martín, claro si era un oligarca.

Sin embargo este personaje sigue siendo sobrestimado por algunas personas que incluso nombran a plazas, calles y colocan bustos de Bolívar, que aparte de odiarnos instauro su dictadura con un yugo, que podría decirse peor al de la monarquía española, y nos hizo pagar un precio demasiado alto por acabar con el virreinato, Guayaquil y el Alto Perú.

Herbert Morote en una entrevista:

“Lo que nos dejo Bolívar fue: aparte de mantener la discriminación hacia los indígenas, el tratar y lograr mutilar nuestro territorio. Inclusive quiso entregar Jaén y Maynas. Los bolivianos se llamaban peruanos. Todos los problemas con los países vecinos –la guerra con Chile, los conflictos con Ecuador, etcétera– que hemos tenido desde nuestra Independencia hasta ahora son secuelas del gobierno de Bolívar. Pero como ejemplo ha sido peor, pues, ha dejado el modelo del militar ególatra que usa el poder a fin de perennizarse año tras año. Después de él, emergió una recua de militares que se apoderó del país una y otra vez.
El único aporte que hizo Bolívar fue independizarnos en 15 meses. San Martín no podía, estaba paralizado. Además de sus problemas personales, el Libertador argentino no fue capaz de preparar al Perú para la Independencia. Ahora, claro, como digo en el libro, no es cierto que si no venía Bolívar no nos hubiéramos independizado. Lo que quedaba del virreinato se encontraba aislado y tenía que caer tarde o temprano.”


A Pedro Cordoba, entiendo tu posición pues los colombianos para Bolívar eran sus predilectos, tanto así que quería quitarnos Jaén y Maynas para dárselas a ustedes, y sobre tratar otros procesos de emancipación me parece interesante pero me gustaría que Bolivianos, Ecuatorianos, Venezolanos, Colombianos, los de nuestra Capitanía Very Happy y Argentinos expongan sus ideas de cómo ven ellos a estos dos “Libertadores”.

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Prometo
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Ubicación: Lima-Perú

MensajeMie Ago 13, 2008 2:38 pm

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pedro cordoba escribió:
...........
Sobre San Martín Vs Bolívar me ahorro mis comentarios a sabiendas de que este últimos es muy apreciado o al menos valorado en todos los países bolivarianos excepto Perú. En otras palabras mi condición de colombiano ha "sesgado" para uds mi visión del prócer que tanto apreciamos y que tan mal tratado ha sido en sus últimos días por sus más cercanos seguidores.
Hola amiguito, como estas....

primero, saludo el nivel de tu respuesta, se que no te gusta escuchar esa opinion de los peruanos respecto de Bolivar, pero tu respuesta es hidalga, respetuosa y demuestra tolerancia... o sea, refleja tu madurez.

Yo no creo que como Colombiano tu vision este sesgada, manifiestas la experiencia que tuvo tu pais con él. Te lo pongo de otra manera: Es como si tu y yo hubieramos estado saliendo con la misma mujer, a mi me trató mal, pero a ti te trato muy bien. Cuando hablemos sobre ella nuestras opiniones variaran por como nos trataron, esi de simple. La desaprobacion de Bolivar en el Perú no margina la gran obra que hizo mas al norte....


un saludo Cool

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pedro cordoba
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Ubicación: República de Colombia

MensajeMie Ago 13, 2008 6:05 pm

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Cordial Saludo. Habiendo leído las respuestas anteriores y considerando que Bolívar fue persistente en la emancipación colombo-venezolana, efectivamente concluyo que él es una deidad en las siamesas naciones de Venezuela y Colombia como lo ha manifestado y como así lo sienten los pueblos. Comento al respecto de esto último que hay un movimiento artístico muy interesante que se ha planteado la reunión grancolombiana participando desde panameños hasta ecuatorianos.

Yo veo a San Martín como algo lejano, algo así como Washinton o Hidalgo, lo que me sorprende de él más que todo es el cruce de los Andes y no sé si en esas regiones tan remotas y frías para nosotros les tocó combatir como a nosotros en cuanto que España envió un contingente para "pacificar" la revoltosa Nueva Granada.

Ah gracias Prometo, te comento que yo pienso igual de tí en cuanto a tu tono escritor porque casi puede sentirse en tus letras un tono pacífico, creo que nada que ver con el mío . Laughing

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pedro cordoba
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Ubicación: República de Colombia

MensajeDom Ago 17, 2008 3:21 am

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A quién le pueda interesar: http://www.simon-bolivar.org/

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LEGIONARIO88
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Ubicación: Imperio del Sol del PERV

MensajeLun Ago 18, 2008 10:16 pm

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Jorge A escribió:
Recuerdo que alguien algunavez hizo referencia a estas fraces de Bolivar pero omitio el contenido total.

“Yo creo ... Los blancos tienen el carácter de los indios y los indios son todos truchimanes, todos ladrones, todos embusteros, todos falsos, sin ningún principio de moral que los guíe. Los Guayaquileños son mil veces mejores”

Gran aprecio nos tenia ese #%$&%### Evil or Very Mad
Bolivar era mulato y mason y los blancos de origen español eran CATOLICOS al igual que los indios que se convirtieron al cristianismo (de alli su odio hacia los blancos e indios) y algunos como la poblacion de Huanta ofrecieron una feroz resistencia en la Sierra llegando includo a eliminar al coronel Medina que llevaba las partes de la Victoria de Junin para el mason Bolivar

Sin embargo para 1826 dos regimientos de los Husares de Junín se unieron a los Monárquicos de Huanta, cagándose en la porquería de republica masonica/liberal/sionista de ahora

es necesario seguir tal ejemplo

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Prometo
Forista


Ubicación: Lima-Perú

MensajeMar Ago 19, 2008 8:43 pm

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Cita:
Bolivar era mulato y mason y los blancos de origen español eran CATOLICOS al igual que los indios que se convirtieron al cristianismo
Sobre lo de mulato hay que decir ademas que el se avergonzaba de eso....ninguna pintura hace justicia al color de su tez. Y la unica que se hizo fiel a tu tono de piel la mando devolver al artista....

saludos

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