El Papa Benedicto XVI canonizó en Sao Paulo al primer santo nacido en Brasil. Fray Galvao fue un fraile de la congregación franciscana, quien ayudaba a sanar a los enfermos usando papeles como píldoras, con oraciones dirigidas a la Virgen María.
Los milagros que se atribuyen a San Galvao ocurrieron en la década de 1990 y permitieron ser nombrado como Santo.
A pesar que este fraile vivió hace dos siglos, aún en Brasil se sigue venerando por los católicos del país, quienes manifestaron su alegría por la canonización.
Usando el ejemplo de santidad de San Galvao, el Sumo Pontífice también destacó la castidad y la sencillez que representó esta persona para la curación. |