Trabajos escolares
Contenido: Introducción. Presentación de trabajos escritos. Consideraciones para hacer trabajos escritos. Exposición oral.
Objetivo: Al finalizar la competencia describirá las claves para elaborar trabajos escolares efectivos, sin error.
Introducción

Durante el curso, los alumnos deben entregar multitud de trabajos escritos y realizar exposición orales. En todas estas actividades, la expresión es fundamental, ya que si bien se valora el contenido de cada trabajo, el modo en que se comunica suma puntos en la calificación final. Unas normas sencillas ayudan a mejorar el resultado y obtener una buena nota.
Presentación de trabajos escritos
Además de exámenes, los estudiantes deben entregar durante el curso diversos trabajos escritos. La expresión es un aspecto importante y ni siquiera los alumnos que cursan itinerarios científicos se libran de las redacciones.
Debe ser así porque la elaboración de trabajos es una constante que se mantiene en la universidad y en el momento de realizar trabajos de investigación o tesis, entre otros.
Consideraciones para hacer trabajos escritos
- Se deben evitar las perífrasis, es decir, frases largas que conforman un rodeo de palabras.
- Se deben emitir mensajes claros y directos, construir frases sencillas que se entiendan en una primera lectura.
- Los ejemplos son útiles para aclarar las explicaciones anteriores.
- La redacción debe ser inteligible en conjunto.
- No se deben repetir las mismas palabras ni verbos, sino recurrir a sinónimos.
- En cuanto a las ideas, se tienen que distribuir en párrafos, de manera que cada idea se explique en un párrafo.
- Si el trabajo ha de entregarse con un título, se tiene que elegir uno que resuma el objetivo.
Cuando el trabajo consiste en un comentario de texto, las tareas que se deben realizar son las siguientes:
- redactar un breve resumen del texto,
- elaborar un esquema con las ideas principales,
- analizar el contenido de un fragmento,
- efectuar un comentario crítico o exponer la opinión de forma argumentada.
Exposición oral
Las presentaciones orales pueden ser muy complejas para los alumnos. Aunque se tengan las ideas claras, no siempre es fácil expresarlas. Para una presentación convincente, ordenada, ilustrada y amena se aconseja, en primer lugar, tener claro un objetivo, no perderse en explicaciones o definiciones vagas, sino destacar un propósito claro.
Acotado este objetivo, se debe estructurar la presentación, realizarla de una manera “limpia” para que los oyentes entiendan el mensaje. Los pasos son cuatro:
- Introducción. Hay que captar la atención de la audiencia desde el principio, por lo que conviene redactar la primera parte del discurso. Hay que transmitir el objetivo, la duración de la presentación y la estructura para que los oyentes conozcan qué les espera.
- Posición. Hay que centrar el objetivo de la exposición en el momento actual.
- Desarrollo. Es la parte crucial, ya que no ha de cansar a la audiencia. El resultado será mejor si se sigue un esquema y se completa la presentación con ejemplos, esquemas, imágenes o gráficos.
- Sumario. Es el momento de hacer hincapié en conclusiones y, sobre todo, en la idea central que se remarcó al principio y que se quiere subrayar.
Fuente: Consumer.es
