Sujomlinski Vasili Alexandrovich

Sujomlinski Vasili AlexandrovichEs muy poca la diferencia en la concepción del pensamiento pedagógico de Sujomlinski (Ucrania, 1918-1970) y la de Makárenko. En la segunda mitad del siglo XX, era necesario revalorar el sentido de la colectividad y la manera de concretizarse en el seno de la escuela. Esta noción resulta determinante para esclarecer el pensamiento de Sujomlinski, ya que él observó que las colectividades asumían las tareas como una fuerza externa, pero no se generaba la convicción ideológica.

Básicamente, la idea esencial de Sujomlinski consiste en el nexo de todos los elementos de la obra educacional, la interdependencia. “Nada hay en la escuela que aventaje por importancia a los demás. En la escuela todo tiene el mismo valor. El hombre es un ser enterizo, y hay que educarlo como hecho de una pieza. El maestro no

contempla una parte del niño llamada “alumno”: tiene ante sí al niño entero, y sólo al niño entero y no a una parte de él se puede enseñar a educar”148.

El sentido de una educación comunista radica en garantizar la felicidad de los niños y niñas y, esto se logra, cuando el maestro o la maestra sabe sentir como humano o humana y emprende la tarea de educar como un proceso esencialmente socialista.

A partir de esta tesis, edificó una pedagogía centrada en el niño o niña; pero no en el paidocentrismo, sino en una pedagogía de la vida infantil, en donde ésta sea capaz de asimilar, por medio de procedimientos didácticos innovadores, la experiencia de la humanidad.

Esto significa, que la pedagogía acentuada por Sujomlinski cristalizó el proceso de autoinstrucción, a partir de la comprensión de la colectividad. La ubicación ideológica era clave, pues las convicciones deberán entenderse como la autoafirmación en la que el trabajo juega un papel determinante.

“El amor al trabajo, como cualquier otro sentimiento, es contagioso. No se puede enseñar, pero si comunicar… el niño debe hallarse en una atmósfera de trabajo. Todos trabajan, todos se esfuerzan en pos de algo, los chicos de los grados superiores, los maestros, todos. En ese ambiente, el trabajo es, a los ojos del niño, algo que merece respeto, un elevado valor moral”.

Pero el ambiente no sólo debe ser un espacio libre de gritos e insultos; es además un ambiente intelectual, en el que se manifieste una actitud positiva hacia el estudio, las conversaciones reflexivas entre el alumnado y la diversidad de intereses intelectuales.

En el trabajo, es necesario educar la laboriosidad y, en esta medida, se podrá lograr la actividad creadora, capaz de excitar la energía de cada alumno.

Para Sujomlinski, los ambientes (intelectual, moral, laboral, estético) son mecanismos íntimos de incidencia de la colectividad sobre el individuo y de éste sobre la colectividad. La acción – planteaba Sujomlinski- del niño o niña no es encauzada mediante órdenes, exigencias, coacciones, estímulos y castigos, sino por la atmósfera general de la moralidad, de trabajo, de esfuerzo mental.

Aunque Sujomlinski fue partidario de una educación concebida en el seno del socialismo hasta llegar al comunismo, sus aportes causaron impacto en Estados Unidos, ubicándolo en la perspectiva de psicólogo educativo, pues su obra “Pensamiento Pedagógico” fue una lección para la formación de docentes estadounidenses.

Dentro de las obras más importantes de Sujomlinski, se encuentran “La educación del colectivismo en los escolares” (1956), “La educación de la actitud comunista hacia el trabajo” (1959), “El mundo espiritual del escolar” (1961), “La educación de la personalidad en la escuela soviética” (1965), “La escuela media de Pavlísh” y “Mi corazón es para los niños” (1969), “El aparecimiento del ciudadano” que apareció un mes después de su muerte, en 1970.