Orden económico y social del régimen colonial

Los valores económicos fueron objeto de repartimiento entre los miembros del grupo conquistador: la riqueza móvil y la riqueza inmóvil o estable. La riqueza móvil estaba constituida por objetos de valor de los que se apoderaban en calidad de botín en el curso de la acción de una guerra o al finalizar ésta. Se encontraba constituida generalmente por piedras y metales preciosos. Los beneficiarios eran exclusivamente el rey, los conquistadores y los inversionistas que aportaban sus recursos.

El criterio para distribuir la riqueza se basaba principalmente en la cuantía de la inversión hecha y, en segundo término, en el mérito de la participación militar.

Los indios declarados como esclavos, pasaban a ser propiedad de los conquistadores.

La riqueza inmóvil o estable. Consistió en repartir a los particulares una porción significativa de las fuentes básicas de la riqueza potencial de la recién edificada colonia: tierras cultivables, minas y tributos de los indios.

Esto era un estímulo económico para asegurar la permanencia de los soldados en las tierras ganadas y propiciar la inmigración de otros pobladores. También fueron los cargos públicos.

La corona hizo también partícipes del reparto a los nuevos pobladores, reconociendo en ellos el mérito de haberse avecinado en la colonia y estar dispuestos a procurar su defensa y desarrollo.

Una de las mayores ambiciones de los conquistadores era recibir indios en encomienda. De este modo, se beneficiaban con el pago de los tributos de los pueblos nativos y, al mismo tiempo, aseguraban una posición de privilegio político y social.

La encomienda en las islas Antillanas permitió conocer algunos de los resultados desastrosos de ésta. Los excesos de los encomenderos de las islas fueron, desde un principio, tan patentes, que no faltaron personas que los denunciaran e hicieran ver los peligros que amenazarían la propia sobrevivencia de los indios de continuar con aquel sistema de explotación.

En 1520, Carlos I declaró en varias cédulas reales que los indios debían tenerse por hombres libres y ordenó que no se hicieran nuevas encomendaciones. Al fundarse la Nueva España, las disposiciones de la Coruña se encontraban vigentes. No obstante, Cortés dio principio al repartimiento de indios sin haberlo consultado con el rey, y se justificó diciendo, en su tercera carta de relación, que sin este incentivo, los colonizadores se negaban a quedarse en las tierras conquistadas y defender así lo ganado.

El mandatario español juzgó los repartos hechos por Cortidos y pugnaron la corona cambiara el criterio que estaba sosteniendo y aceptara la implantación generalizada de la encomienda.

Grupos sociales

La base de la sociedad novohispana se formó sobre dos grupos étnicos: el que constituían los antiguos pobladores de los territorios conquistados, es decir, la población autóctona, y el de los inmigrantes de origen europeo. Más tarde un tercer grupo étnico se incorporó a la sociedad novohispana: el de los negros traídos del continente africano en calidad de esclavos.

Esta espeluznante despoblación se debió a diversas causas:

- A las cruentas guerras de conquista.
- A las expediciones a tierras remotas adonde grandes contingentes de indios fueron forzados a ir en compañía de los conquistadores.
- A la explotación que implicaron la esclavitud y la encomienda.
- A las varias desastrosas epidemias y las hambrunas.
- Al mestizaje de la población.

ESPAÑOLES

PENINSULARES

INDÍGENAS NEGROS
Primeros años de la conquista Aproximadamente más de 2000 hombres Sumaba varios millones de individuos Proporción relativamente escasa
Para 1570 Aproximadamente más de 6500 colonos No pasaba de un millón 20 000 individuos

Ser español equivalía a ocupar un lugar privilegiado dentro de la sociedad y tener la oportunidad de obtener los servicios directa o indirectamente de las masas trabajadoras indígenas o negras.

Pertenecer al grupo indígena significaba estar obligado a trabajar, individual o colectivamente, en beneficio del amo español. Servir como esclavo era el destino neludible de los negros.

La aparición de los nuevos grupos étnicos derivados del mestizaje, el panorama cambió en forma esquemática. Estos nuevos grupos tuvieron que superar una serie de obstáculos para conseguir ubicarse dentro del sistema social colonial. Los indomestizos o mestizos seguido eran rechazados por las comunidades indígenas, y por lo regular casi nunca aceptados como miembros del grupo español.

La gran mayoría tuvo qubuscar acomodo entre las masas miserables de las ciudades o en las empresas mineras o agrícolas alejadas. Los afromestizos no estuvieron sujetos a esclavitud, se hallaban en situación similar y también ellos tendieron a retirarse a zonas marginales.

La minoría blanca estaba dividida en dos grupos antagónicos: los nacidos en la península, llamados “peninsulares”, y los nacidos en tierras americanas, llamados “criollos”. Ante la ley ambos eran considerados españoles y componían una sola República; la realidad era que existía una profunda brecha entre ambos, pues los peninsulares eran los privilegiados y los que obtenían empleos más distinguidos.

Los criollos reaccionaron ante semejantes actitudes, con extrema violencia, adoptando varias formas intelectuales.

Los mestizos, al ser un grupo desfavorecido por la legislación, aprovechaban, a la hora del registro en las parroquias, la facilidad que tenían para ocultar su condición étnica e incorporarse al grupo de españoles o al de los indios.

Los esclavos negros, producto de mezclas con otros grupos, prácticamente se confundían con los indomestizos.

Economía

Los acontecimientos económicos, sociales, políticos y culturales del siglo XVII, forman parte de los procesos de integración de nuestro país y de lo que hemos llamado nuestra realidad mestiza.

En sustitución de la anterior, se crearon dos formas de relación laboral que se distinguen por la presencia de un nuevo elemento: el salario.

Repartimiento o Cuatéquitl: Donde cada comunidad indígena sujeta a repartimiento debía destinar semanalmente un grupo de peones para las labores en las minas, haciendas agrícolas o construcciones públicas. Una vez cumplidas sus faenas, los indios jornaleros recibían su pago y retornaban a su pueblo para que otros miembros de la comunidad salieran luego a cumplir su función.

Las cuadrillas debían estar formadas por el cuatro por ciento de los varones aptos para el trabajo, pero en ocasiones, como en la época de cosecha, el número de trabajadores era mayor. El repartimiento puede definirse como un sistema de trabajo forzoso asalariado, que se prestó a muchos abusos, por lo que fue abolido por orden del rey en diversas fechas del primer tercio del siglo XVII, aunque en realidad se siguió practicando de manera restringida en algunas zonas del virreinato.

Trabajo libre asalariado: Este sistema de trabajo prevaleció en las zonas mineras del norte del país. El que un indio llegara a ser un trabajador libre asalariado implicaba normalmente su separación de la comunidad de origen y su creciente alejamiento de las tradiciones culturales indígenas.

La hacienda era una propiedad de tierra de producción amplia y diversificada cuyo rasgo más importante fue el de la autosuficiencia. La productividad llegaba a intensificarse cuando los mercados locales o internacionales se abrían, pero cuando se cerraba el comercio, la hacienda se limitaba a su autoabasto.

Sistema que resultó más eficaz para inmovilizar a la mano de obra fue el retener a los peones por las deudas que adquirían con los hacendados y que resultaba imposible liberar. El endeudamiento de los trabajadores fue usado hasta principios del siglo XX.

La conquista facilitó el camino para la pronta introducción de un conjunto de elementos tecnológicos no conocidos o utilizados por los indios, de nuevos cultivos agrícolas, y de productos pecuarios. El conjunto de elementos tecnológicos de los europeos permitió asimismo iniciar la explotación de ciertos recursos naturales que no habían sido aprovechados económicamente por los nativos, como fue el caso de los metales.

Minería y comercio

Las labores de la minería funcionaban de forma similar al sistema de la hacienda, y al igual que ésta padeció el mismo problema de la escasez de mano de obra.

Desde el siglo XVI se identifican y/o descubren los primeros yacimientos minerales cercanos al valle de México, sin embargo, la actividad minera toma auge hasta el siglo XVII, cuando el eje de expansión española fue la búsqueda de nuevos reales de minas.

La economía sufrió un descenso en el siglo XVII, contribuyendo para ello la disminución del abastecimiento de azogue o mercurio. El descubrimiento de un método para beneficiar la plata, mezclándola con azogue, había facilitado la producción de ésta; sin embargo, la corona disminuyó la cuota de mercurio para la Nueva España en beneficio del Perú, cuyas minas eran más productivas.

La introducción de la colonia dentro de un sistema económico de carácter internacional favoreció el desarrollo de la economía del país. La demanda de los mercados europeos estimuló algunos ramos de la producción. Se exportaron así productos agrícolas como el cacao y la vainilla, y también se enviaron al mercado externo los tintes obtenidos del palo de Campeche, del añil y de la cochinilla. En la minería , la plata fue la que se exportó.

El comercio exterior tenía dos vías:

El gobierno español obstaculizó el libre comercio de sus colonias hispanas, con el objeto de proteger el comercio y la industria española.

Para evitar la creación de una industria colonial, estableció una serie de monopolios estatales, es decir, una lista de restricciones que controlaban la fabricación de algunos productos.

Esta política proteccionista de la corona, lejos de favorecer a España ocasionó su decadencia, pues fomentó el contrabando, la salida de moneda y la piratería, que sirvieron para enriquecer a otros países europeos.