Empresa colonizadora de Cortés

Diego Velázquez era el gobernador de Cuba. Apenas se hubo enterado por boca de Pedro de Alvarado de los sucesos ocurridos en la expedición (no esperó siquiera el regreso de Grijalva), se dio a la tarea de organizar un nuevo contingente para que, en un buen número de naves, volviera a los sitios visitados. El jefe nombrado para esta expedición fue Hernán Cortés. Velázquez se estableció como socio principal para dicha expedición, actuando con el doble carácter de empresario privado y funcionario público.

Al encomendar a Cortés el mando de la tropa, delegó en él las funciones de capitán y justicia; y al efecto, Velázquez suscribió dos documentos:

Cortés se sitúa en el primero para que acometiera a los indios a rendir vasallaje al rey, enviándole presentes en prueba de sumisión.

En este documento quedaba expresamente prohibido el “salteo”, pero en cambio se condescendía al poblamiento y a la realización de operaciones de “rescate”, siempre que esto se hiciera sin violentar a los aborígenes. La instrucción señalaba asimismo la cristianización de los indios.

La disposición secreta estaba redactada en términos semejantes, sólo que en ella no se hablaba del poblamiento sino únicamente del “rescate”.

A Principios de 1519, cuando Cortés se hizo a la mar con once embarcaciones. Cuando llegó a Yucatán, unos nativos les corroboraron que dos españoles sobrevivientes de un naufragio, vivían en alguna aldea del interior de la región.

Se logró el rescate de uno de ellos, Jerónimo de Aguilar, personaje que mucho serviría a los expedicionarios, ya que, durante el tiempo que había permanecido en Yucatán, había logrado aprender la lengua maya.

Cortés con sus embarcaciones navegaron, como las expediciones anteriores, por los litorales de la península de Yucatán y entraron a las aguas del Golfo de México.

Contiguo al río Grijalva, en un lugar llamado Centla, se produjo un encuentro entre nativos y españoles, resultando estos últimos vencedores. Concluida la batalla, y todavía bajo la impresión de haber combatido con un ejército dotado de armas tan extrañas como mortíferas, se acercaron los indios principales a los españoles y les hicieron variados obsequios en señal de paz.

Parte de aquel conjunto de presentes, lo formaron algunas doncellas indias, entre las que se encontraba una que hablaba a la vez las lenguas náhuatl y maya, su nombre era Malintzin (Malinche la llamaron los españoles).

Río Jamapa los españoles tuvieron su primer encuentro con los mexicas, se estableció en la desembocadura del .

En este lugar, un grupo de embajadores enviados por Moctezuma se acercaron en canoas a las naves españolas y entregaron a Cortés, numerosos regalos, entre los que se encontraba las vestimentas que caracterizaban a Quetzalcóatl, una de las principales deidades indígenas, manifestando con ello que de alguna manera identificaban al jefe español con aquel mítico personaje que, según la tradición, había partido anunciando que regresaría en un año 1-caña, como era precisamente, de acuerdo con el calendario indígena, el año de 1519.

La Malinche y Jerónimo entre los expedicionarios, ya que hizo posible la comunicación entre Cortés y sus hombres con la gente de lengua náhuatl. El sistema que empleaban para lograr dicha comunicación requería de la intervención de estos dos personajes: Aguilar hablaba en maya a la Malinche para que ésta tradujera al náhuatl, y utilizaban el procedimiento inverso cuando los indios trataban de comunicar algo a los españoles.

Pronto surgió discrepancia entre los miembros del contingente español. Una parte de los expedicionarios, de común acuerdo con Cortés, se propuso fundar población en Chalchíucuyehcan, contra la opinión de otro sector que estaba por el regreso a Cuba.

Con la finalidad de no condenarse por insubordinación, improvisó, en combinación con sus simpatizantes, una maniobra que le permitió romper sus vínculos de dependencia con respecto a Velázquez y mantener a salvo su posición de mando. Ésta consistió en fundar una población, llamada Villa Rica de la Veracruz, donde se creó una autoridad local, legítimamente establecida según las leyes y costumbres españolas, ante la cual presentó Cortés su renuncia a los cargos que le había conferido el gobernador de Cuba; el mismo cuerpo municipal de ese nuevo núcleo de población, ofreció a Cortés el puesto de capitán general del ejército.

Cortés escribió la primera de sus célebres Cartas de Relacíón. Estos informes fueron enviados directamente a España con varios procuradores, a los que se comisionó asimismo para hacer llegar al soberano un valioso cargamento de regalos.